Nueva técnica dirigida a una vacunación mas eficiente y segura
El desarrollo de vacunas se enfrenta a muchos desafíos, particularmente por el alto riesgo de efectos secundarios tóxicos. Por ejemplo, el veinte por ciento de personas inmunizadas contra la viruela los manifiesta.
Wilfred Jefferies, investigador de la Universidad de la Columbia Británica, y sus colegas, han demostrado que fomentando la producción de TAP, un componente del sistema inmunológico, se puede reducir la dosis de las vacunas y hacerlas más efectivas.
Dosis más pequeñas implican efectos secundarios menores y la capacidad de inmunizar a más personas con menos material, con repercusiones importantes en la salud pública.
Las vacunas aprovechan las respuestas inmunes normales. Las infecciones virales son detectadas gracias a moléculas especiales llamadas Complejo Mayor de Histocompatibilidad (MHC), que alertan a las células del sistema inmunológico para destruir las células infectadas. Si el mismo virus infecta otra vez, el sistema responde con más rapidez. Las vacunas producidas a partir de virus patógenos atenuados (o sus parientes), producen una primera exposición inofensiva a fin de que las infecciones futuras sean anuladas antes de que se vuelvan letales.
En este estudio, Jefferies y sus colegas vacunaron a unos ratones contra la rabia y el sarampión, y simultáneamente indujeron la sobreproducción del componente que forma parte del sistema inmunológico llamado TAP, que incrementa la actividad de MHC. Subsiguientemente, las células "asesinas" específicas aumentan el cuádruple, en comparación con una vacunación tradicional. El efecto es parecido a una máquina o fábrica donde aumentando la eficiencia de un componente se puede incrementar drásticamente la productividad.
Luego, usando dosis distintas, el equipo vacunó a los ratones contra un pariente del virus de la viruela. Los ratones inmunizados con sólo un centésimo de la dosis estándar e inducción de sobreproducción, sobrevivieron a una infección viral otrora letal.