Microcubos autoensamblados para terapia celular
Los microcontenedores pueden fabricarse en serie a costos relativamente bajos, mediante un proceso que mezcla las técnicas de la fabricación electrónica de chips con la química básica. Debido a su naturaleza metálica, la ubicación del recipiente cúbico en el cuerpo podría rastrearse fácilmente mediante imaginología de resonancia magnética (MRI).
En las pruebas, los cubos huecos albergaron y luego distribuyeron microgotas y células vivas, que normalmente se usan en ciertos tratamientos médicos.
Los investigadores, de la Universidad Johns Hopkins, han desarrollado, por tanto, un sistema completamente nuevo para el encapsulado y suministro de medicamentos que podría llevar a una nueva generación de "píldoras inteligentes". La meta a largo plazo es poder implantar una serie de estos recipientes terapéuticos directamente en el sitio exacto de una lesión o enfermedad.
Los investigadores creen que a los microcontenedores desarrollados en su laboratorio podrían algún día incorporarse componentes electrónicos que permitirían a los cubos actuar como biosensores dentro del cuerpo, o para liberar el medicamento de acuerdo a la demanda o en respuesta a una señal de radiofrecuencia controlada de forma remota.
 | | Imágenes de microcontenedores cúbicos. (Foto: Johns Hopkins University ) |
Los científicos usaron la tecnología MRI para localizar y rastrear los cubos metálicos cuando se movieron a través de un fluido en un canal microscópico sellado en forma de "S". Esto demostró que los médicos podrán usar una tecnología no invasiva para ver a dónde van los recipientes terapéuticos dentro del cuerpo. Algunos de los cubos (los hechos principalmente de níquel) son magnéticos, y los investigadores creen que debería ser posible guiarlos directamente al punto de una enfermedad o lesión.
Los investigadores ahora están refinando los microdispositivos para que presenten superficies con nanoporos, y prevén su uso para el encapsulado de células en terapia hormonal. También planean biosensores montados sobre estos dispositivos para la detección no invasiva de señales.
Todo parece apuntar a que estos microcontenedores autoensamblados tienen un gran potencial como nuevas herramientas para diagnóstico y tratamiento médicos.
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