Al conducir vehículos mientras se habla, se alternan tareas
Incluso ante una tarea aparentemente simple, las limitaciones estructurales cognoscitivas pueden impedir cambiar con eficacia a otra nueva.
Los psicólogos que estudian el ámbito multitarea han discutido durante años sobre si los cuellos de botella de información ocurren porque las personas son inherentemente perezosas, o porque tienen una incapacidad fundamental para cambiar de una tarea a otra. Los nuevos estudios realizados por Mei-Ching Lien (profesora de psicología en la Universidad Estatal de Oregón) y sus colegas del Centro de Investigaciones Ames de la NASA en California, sugieren que la última explicación es la correcta.
En su estudio, los investigadores pidieron a un grupo de voluntarios que respondieran a una variedad de señales visuales y auditivas, y midieron entonces sus tiempos de respuesta. Cuando los voluntarios estaban preparados para una tarea, como responder al color rojo, sus respuestas eran veloces y exactas. Cuando los investigadores agregaron un segundo elemento (el reconocimiento de formas además del color) el cambio de tarea retardó considerablemente las respuestas incluso cuando los voluntarios se prepararon para ello.
La práctica puede ayudar a una persona a reducir el "costo" de cambiar entre tareas, pero no puede, al parecer, eliminarlo.
El estudio puede aplicarse al mundo real, sobre todo a quienes hablan empleando teléfonos celulares mientras conducen. Superficialmente, parece que están intentando simplemente cumplir con dos tareas, controlar el vehículo y conversar. Pero cada tarea es complicada y multifacética, aumentando de modo notable el coste del cambio. Los resultados son la disminución de la atención y tiempos de reacción más lentos.
Muchas personas piensan que el hablar por un teléfono celular mientras conducen un automóvil es natural, pero cada vez que alguien hace una pregunta o cambia de tema de conversación, es como si asumieran una nueva tarea, ya que se requiere de una cierta cantidad de pensamiento y de preparación. Es realmente bastante diferente que escuchar la radio, donde no se necesita responder.
Y también es muy distinto a hablar con un pasajero que viaja en el mismo vehículo. En la mayoría de los casos, el pasajero advierte cuando hay una situación de tráfico peligrosa y se queda callado, pero el interlocutor del teléfono móvil no tiene esa pista.
En sus estudios de laboratorio, Lien todavía no ha encontrado un voluntario que sea inmune a los retrasos multitarea, aunque reconoce que algunos de los estudiantes examinados por ella presentan mejores resultados que otros. "Tengo que decir que quienes logran los mejores resultados son quienes dedican mucho tiempo a jugar con videojuegos", señala.
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