La vertebroplastia mejora el dolor de espalda
Además, los pacientes mencionaron un mejor desempeño en sus actividades diarias, como caminar, hacer las tareas del hogar y vestirse.
Los investigadores realizaron el estudio para evaluar la vertebroplastia, mediante un cuestionario validado y diseñado específicamente para medir el dolor de espalda: el Cuestionario de Discapacidad de Roland-Morris (Roland-Morris Disability Questionnaire, RDQ). Revisaron los registros de 113 pacientes de la Mayo Clinic sometidos a una vertebroplastia. De este grupo, se contaba con la calificación RDQ de 108 pacientes antes del tratamiento con vertebroplastia, de 93 pacientes después de la primera semana, de 73 pacientes transcurrido un mes, de 46 pacientes a los seis meses y de 15 pacientes pasado todo un año. El dolor del paciente en reposo y en actividad mejoró siete puntos, en promedio, a la semana del tratamiento y esa mejoría se mantuvo durante un año después de la vertebroplastia. Antes del tratamiento, la calificación RDQ promedio era 18 en una escala de 23. El RDQ se redujo a una calificación promedio de 11 inmediatamente después del tratamiento y se mantuvo en ese nivel durante todo el estudio.
El Dr. Kallmes explica que, en vista de la amplia práctica de la vertebroplastia para las fracturas por compresión vertebral, era crucial realizar un estudio con una herramienta de alto calibre para la medición del dolor de espalda, como lo es el RDQ, sobretodo debido a la naturaleza subjetiva del dolor que sienten los diferentes pacientes.
"No es fácil recordar el dolor", señala el Dr. Kallmes. "Así como tampoco es sencillo decir qué tan intenso es el dolor propio en comparación con el de otro. He tenido pacientes que no informaron una mejoría del dolor después del tratamiento, pero aún así, los miro y se ven 10 veces mejor".
El Dr. Kallmes explica que, en última instancia, la vertebroplastia debería evaluarse en un estudio de la más alta calidad; es decir, en un ensayo clínico en el que los pacientes sean asignados aleatoriamente a grupos de tratamiento y de control, y en el que tanto los pacientes como los investigadores desconozcan quiénes reciben el tratamiento real y quiénes el placebo, con fines comparativos.
"Los médicos que han realizado la vertebroplastia han promulgado esta intervención sin cuantificar el beneficio", añade. "Por otra parte, la literatura médica está plagada de estudios que desacreditan terapias que se encuentran ya en uso".
El Dr. Kallmes lucha por conseguir una evaluación de alta calidad de la vertebroplastia. Actualmente, está a cargo de un estudio multicéntrico internacional que evalúa si el cemento utilizado en la vertebroplastia es el responsable de brindar alivio al dolor referido por los pacientes.
Según el Dr. Kallmes, la vertebroplastia es un tratamiento adecuado para los pacientes que tienen osteoporosis o una afección similar y que han sufrido compresión de las vértebras con lesión mínima o sin lesión. Tal es el caso de los que tienen fracturas vertebrales producidas al inclinarse para atarse los cordones o al girar en la cama, debido al debilitamiento óseo producto de la osteoporosis. Cada año, 700.000 personas sufren esta lesión. En cuatro de cada cinco pacientes, la fractura se consolida y el dolor que ésta produce desaparece en cuatro semanas aproximadamente, con reposo en cama y analgésicos. No obstante, en uno de cada cinco pacientes la fractura no se consolida y el dolor persiste, por lo que es necesario un tratamiento. La cirugía no es una opción para estos pacientes, dada la fragilidad de sus huesos. La vertebroplastia es la única opción de tratamiento disponible para esta situación.
La vertebroplastia no es apropiada para los pacientes con dolor de espalda producido por lesiones en los ligamentos, enfermedad articular o canal vertebral estrecho, explica el doctor Kallmes.
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