Exposición crónica al ruido y riesgo de ataque cardíaco
Los resultados han llevado a los investigadores del Centro Médico de la Universidad Charité en Berlín, Alemania, a llamar la atención de las autoridades para que sea disminuido el nivel decibélico laboral a partir del cual es obligatorio llevar protección auditiva. Según ellos, el valor actual de 85 decibelios, implantado ampliamente en Europa occidental, debería rebajarse hasta uno de entre 65 y 75. Creen que sería especialmente importante para las personas que sufren algún tipo de enfermedad cardiovascular.
En un estudio que implicó 32 hospitales de Berlín, entre 1998 y 2001, los investigadores compararon más de 2.000 pacientes con ataque cardiaco con más de 2.000 pacientes de control ingresados por traumatismos y por intervenciones de Cirugía General. Del total de 4.115, cerca de las tres cuartas partes eran hombres, y un cuarto mujeres. La edad promedio de los hombres era de 56 años, y la de las mujeres 58.
El estudio NaRoMI (ruido y riesgo de infarto de miocardio) fue diseñado para determinar la asociación entre el ruido crónico y el riesgo de ataque cardiaco en hombres y en mujeres, y para determinar los riesgos de molestias subjetivas y niveles de ruido objetivos en el entorno y en el lugar de trabajo. El equipo de investigación utilizó entrevistas y evaluaciones independientes del ruido ambiental y laboral en su análisis. El estudio no se ocupó de la exposición transitoria, tal como conducir hacia el trabajo. Ni incluyó a poblaciones rurales o a personas de más de 70 años.
El autor principal, Dr. Stefan Willich, Director del Instituto de Medicina Social, Epidemiología y Economía de la Salud en el Centro Médico de la Universidad Charité, destaca: "Nuestros resultados demuestran que la exposición crónica al ruido está asociada con un incremento leve a moderado del riesgo de ataque cardiaco. El aumento parece relacionado más con los niveles de sonido reales que con las molestias subjetivas".
Los resultados son consistentes con la hipótesis de que hay una asociación entre la exposición al ruido a largo plazo y el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Un mecanismo que puede explicar el vínculo, según el Dr. Willich, es que el ruido podría aumentar el estrés psicológico y el malhumor, conduciendo a cambios fisiológicos en el cuerpo tales como niveles incrementados de adrenalina y noradrenalina, lo cual está asociado con un aumento de la presión arterial y lípidos plasmáticos.
|