Efectos terapéuticos de la naturaleza
Los autores del trabajo, publicado en el British Medical Journal (la revista de la Asociación Médica Británica), afirman que el uso de la flora y fauna en algunas terapias ha dejado constancia de mejoras en la calidad de vida de los pacientes. Por ejemplo, se han usado con éxito animales pequeños (como ardillas, búhos y mapaches) en terapias para niños con problemas emocionales y de comportamiento.
Las personas que toman parte en proyectos de protección de la naturaleza, y que por tanto, pasan en un entorno natural más tiempo de lo que sería habitual, declaran sentir un mayor bienestar psicológico, propiciado, según afirman, por las actividades al aire libre y por sentirse parte de un sistema mayor que conecta a los individuos, como elementos del ecosistema. La participación en tales proyectos puede ayudar a vencer el aislamiento social, desarrollar habilidades, y hasta mejorar las posibilidades de empleo, además de proveer los conocidos beneficios asociados al ejercicio físico.
Aunque la investigación inicial es prometedora, los autores admiten que se necesita una evaluación más robusta del impacto que los proyectos de protección de flora y fauna tienen sobre quienes participan en ellos. Sólo de este modo se podrá determinar sin ambigüedades su valor terapéutico objetivo.
English Nature ha abogado por una estrategia nacional para fomentar que la gente recobre su relación con la naturaleza y se beneficie de las actividades al aire libre en un entorno natural.
Una de las conclusiones a las que llegan los investigadores en su estudio es que la colaboración entre el ámbito médico y las organizaciones ecologistas para compartir e intercambiar experiencias podría crear nuevas políticas que reconozcan la interdependencia entre la salud de las personas y la salud de los ecosistemas.
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