Fármaco potencialmente útil contra la malaria
La forma más severa de malaria, una enfermedad que afecta a más de 300 millones de personas anualmente, está causada por el parásito unicelular Plasmodium falciparum, que fue objeto del estudio.
Diferentes proteínas de la superficie del parásito le permiten ligarse a los glóbulos rojos del receptor; pero una vez ligados, los parásitos necesitan eliminar las proteínas adhesivas de su superficie que de otra manera interferirían con su ingreso en la célula.
"Lo que hemos descubierto es la enzima del parásito que retira las proteínas adherentes", explica Michael Blackman, parasitólogo del Instituto Nacional para la Investigación Médica, en Londres. La enzima, llamada PfSUB2, es requerida por los parásitos para invadir la célula; sin ella, mueren.
Los resultados también aclaran los mecanismos fundamentales que los parásitos usan para infectar las células. El parásito de la malaria está relacionado con otros muchos agentes patógenos, que invaden las células de forma similar, por lo que el descubrimiento puede tener implicaciones muy amplias.
El equipo de Blackman ha trabajado en proteínas palúdicas de superficie a lo largo de más de 15 años. Predijeron que esta enzima debe tener la capacidad de "moverse" a través de la superficie del parásito, ya que las proteínas que son retiradas están distribuidas por toda ella.
El desafío fue visualizar ese movimiento. Para lograrlo, los investigadores modificaron genéticamente al parásito con PfSUB2 "marcada" a fin de seguir su movimiento dentro de él. Fue la única forma de ver que la PfSUB2 es secretada a través de la superficie del parásito.
La enzima se almacena y libera de compartimientos celulares cerca del extremo del parásito, según el estudio. Una vez en la superficie, la enzima se adhiere a un motor que la impulsa de adelante hacia atrás, retirando las proteínas pegajosas de la superficie, con lo que el parásito ingresa en un glóbulo rojo. El proceso dura aproximadamente 30 segundos.
Diseñando un inhibidor específico que impide la retirada de las proteínas adherentes, Blackman y su equipo interfirieron con el funcionamiento normal de la enzima. Un fármaco, todavía pendiente de ser diseñado, podría hacer lo mismo, impidiendo a los parásitos infectar los glóbulos rojos.
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