Gran futuro para las nanovarillas de oro en imaginología médica
El avance se debe a la labor de un equipo de investigadores de la Universidad Purdue.
En las pruebas con ratones, las nanovarillas permitieron imágenes casi 60 veces más luminosas que las obtenidas con los tintes fluorescentes convencionales, incluyendo la rodamina, normalmente usada para producir una amplia gama de imágenes biológicas del funcionamiento interno de células y moléculas.
Las nanobarras podrían usarse para desarrollar una imaginología médica avanzada capaz de actuar como herramienta de detección precoz del cáncer. Miden alrededor de 20 nanómetros de ancho por 60 de largo. Son aproximadamente 200 veces más pequeñas que un glóbulo rojo de la sangre.
Las nanovarillas de oro representan una posible forma de superar las barreras existentes para desarrollar técnicas avanzadas de imaginología médica, que usen la luz para analizar los vasos sanguíneos y los tejidos subyacentes.
Un obstáculo es que el espectro visible de la luz no atraviesa muy bien los tejidos. Podrían desarrollarse métodos de imaginología usando pulsos de luz láser en longitudes de onda más largas, más allá del rango visible, en la región del espectro cercana al infrarrojo.
Las nanovarillas de oro que poseen una determinada proporción "de aspecto" entre su longitud y su anchura, brillan de manera notable cuando son iluminadas por la luz en esa región espectral. Las nanovarillas de oro son ideales para un tipo de imaginología llamado "fluorescencia de dos fotones", que proporciona un contraste más alto e imágenes más luminosas que los métodos convencionales.
Los fotones son las partículas individuales que constituyen la luz. En la fluorescencia de dos fotones, éstos impactan simultáneamente en cada nanovarilla.
 | | Nanovarillas de oro, que tienen una fluorescencia roja. ((Foto: Purdue University/Weldon School of Biomedical Engineering and Department of Chemistry)) |
Debido al efecto de los dos fotones, el método podría permitir a los científicos desarrollar avanzadas "técnicas ópticas no lineales" al proporcionar un mejor contraste que las tecnologías habituales.
Los investigadores inyectaron las nanovarillas en ratones y tomaron entonces imágenes de cómo éstas fluían a través de las diminutas estructuras de los vasos sanguíneos en las orejas de los animales. Las nanovarillas individuales demostraron ser 58 veces más luminosas que la fluorescencia de doble fotón de una sola molécula de rodamina. Después de media hora de inyectadas, las nanovarillas ya no podían observarse en la sangre de los animales, probablemente porque ya habían sido filtradas por los riñones.
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