La asociación de apnea del sueño y muerte obliga a replantear tratamientos
El Dr. Douglas Bradley del Hospital General de Toronto realizó el primer estudio, sobre el uso de presión positiva continua sobre las vías respiratorias (CPAP) de pacientes con apnea central del sueño e insuficiencia cardiaca. El segundo, cuyo objetivo fue analizar la apnea del sueño obstructiva como factor de riesgo para accidentes cerebrovasculares y muerte, lo llevó a cabo el Dr. H. Klar Yaggi, del Centro de Yale para medicina del sueño.
En el editorial de la revista, el Dr. Virend Somers aduce que la apnea central del sueño se caracteriza por la pérdida intermitente del impulso respiratorio, en tanto que la apnea obstructiva provoca un estrechamiento o colapso de las vías respiratorias. Aunque son diferentes, ambas formas de apnea se "vinculan a la moderna epidemia de obesidad, enfermedades cardiovasculares e insuficiencia cardiaca", comenta.
Según el Dr. Somers, los resultados derivados del primer estudio (al que también se denomina "ensayo canadiense de presión positiva sobre las vías respiratorias") fueron desalentadores, porque a pesar de que el tratamiento se aplicó con sumo cuidado, no fue lo suficientemente eficaz. Para comprobar si la CPAP mejoraba la supervivencia, los pacientes con insuficiencia cardiaca y apnea del sueño recibieron tratamiento con él (una mascarilla colocada durante el sueño que suministra aire a través de las vías respiratorias) o ningún tipo de tratamiento.
Al final del estudio la mortalidad fue similar en ambos grupos. "Desafortunadamente, el estudio no logró establecer con certeza si tiene algún sentido aplicar el tratamiento para la apnea del sueño en nuestros pacientes con insuficiencia cardiaca", comenta el Dr. Somers.
Dada la limitada eficacia del tratamiento, el estudio señala la necesidad de "volver a plantearnos qué estamos tratando y cómo lo estamos haciendo" y añade que el dispositivo de CPAP fue concebido para tratar la apnea del sueño obstructiva, mas no la central. "Esto sugiere que tenemos que encontrar mejores tratamientos y dispositivos para la apnea de sueño central".
El segundo estudio da un sólido respaldo a la hipótesis de que la apnea del sueño obstructiva probablemente interviene en la aparición de accidentes cerebrovasculares, ataques isquémicos transitorios o muertes súbitas, afirma.
La parte problemática de este estudio reside en que la mayoría de las personas que intervinieron ya recibían tratamiento para la apnea obstructiva del sueño, sostiene el Dr. Somers. "Por tanto, cabría preguntarse si el riesgo de accidente cerebrovascular es aún mayor en las personas que no están bajo tratamiento y cuánto se beneficiarían los pacientes con él".
Afirma que el objetivo del tratamiento de la apnea del sueño (central y obstructiva) es permitir que los pacientes estén menos somnolientos, que se sientan mejor y vivan más. Considera que el tratamiento es importante porque en la práctica ha visto a muchos pacientes, especialmente los que tienen cardiopatías, mejorar con un tratamiento efectivo, capaz de reducir la somnolencia y la presión arterial. Sin embargo, el Dr. Somers advierte que queda aún por demostrar si el tratamiento de la apnea del sueño evita los fallecimientos por cardiopatía.
"Estos estudios nos recuerdan que debemos reconsiderar cómo y por qué estamos tratando la apnea del sueño en nuestros pacientes con cardiopatía", explica.
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