El informe en cuestión ha sido elaborado por Jules Lobel, profesor de leyes en la facultad de derecho de la Universidad de Pittsburg, y George Loewenstein, profesor de EconomÃa y PsicologÃa en la Universidad Carnegie Mellon.
Las emociones intensas pueden socavar la capacidad de una persona a la hora de tomar decisiones racionales, aún cuando el individuo sea consciente de la necesidad de tomarlas de forma cuidadosa. Respecto a las decisiones en el ámbito polÃtico, cuando la gente se enoja, siente miedo o se encuentra en otros estados emocionales extremos, la tendencia ante los problemas a resolver es la de favorecer las soluciones directas que satisfagan visceralmente y que posean una marcada simbologÃa, en lugar de desarrollar polÃticas más complicadas pero que al final acaben siendo más efectivas.
Según los investigadores, durante los últimos 40 años, esto ha llevado a los Estados Unidos a dos guerras controvertidas y costosas en Vietnam e Irak. Fueron momentos en los que los miembros del congreso le dieron al Presidente poderes muy amplios para buscar soluciones a situaciones percibidas como crisis urgentes, que no dejaban mucho tiempo para deliberar.
El comportamiento humano no está únicamente controlado por la deliberación o bien por la emoción, sino por los resultados de la interacción de estos dos procesos.
El control emotivo es rápido, pero sólo puede responder ante una cantidad limitada de situaciones, mientras que la deliberación es mucho más flexible, aunque relativamente lenta y laboriosa. El control emotivo es el sistema por defecto para la toma de decisiones. La deliberación se activa cuando una persona encuentra una situación nueva o cuando la respuesta correcta no es evidente. El control emotivo está altamente vinculado a imágenes impactantes, la inmediatez y las primeras reacciones; lo cual significa que el sistema emocional tiende a reaccionar ante sucesos de gran impacto visual, muy recientes, y a los cuales el sujeto no está acostumbrado o no ha tenido tiempo de adaptarse.