Los bebés tienen una habilidad especial para detectar ritmos extranjeros
Según dos nuevos estudios, realizados por investigadoras de la Universidad de Cornell y de la de Toronto, los bebés norteamericanos de seis meses de edad pueden detectar variaciones tan sutiles como las que hay en los complejos patrones rítmicos presentes en las canciones folklóricas de los habitantes de los países balcánicos. Y lo logran con la misma facilidad con que lo hacen los adultos de esos lugares. Para los norteamericanos adultos resulta en cambio un reto muy difícil. Así lo sostiene Erin Hannon, que recientemente se doctoró en la Universidad de Cornell, antes de ingresar como profesora en la Universidad de Harvard. Sus estudios los ha realizado con Sandra Trehub, de la Universidad de Toronto.
Así como los bebés aprenden a modular los sonidos particulares que tienen significado en el idioma de su cultura, Hannon y Trehub sospechan que la trayectoria de desarrollo en el aprendizaje de ritmos musicales es similar a la que se encuentra en el aprendizaje de la lengua materna.
Los cerebros de los niños pequeños son extremadamente flexibles en el procesamiento de diferentes sonidos fonéticos y patrones del habla provenientes de diversas fuentes. Asimismo, parece que también son más flexibles que los adultos en la clasificación de diferentes tipos de estructuras musicales. Pero no transcurre demasiado tiempo antes de que se aposenten en aquellos patrones que son más comunes y significativos en sus culturas. Al cumplir el año de edad, ya se parecen mucho a los adultos en ese sentido.
 | | Erin Hannon, a la derecha, durante los experimentos. (Foto: Loretta Falco, University of Toronto, Mississauga ) |
La mente de los adultos es mucho más "sedentaria", lo que se traduce en mayores dificultades, en comparación con los niños, para aprender idiomas extranjeros, reconocer rostros en grupos raciales con los que no estén familiarizados, y también, tal y como han constatado las investigadoras, percibir pautas rítmicas en música ajena a su cultura.
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