Hombres y mujeres, más parecidos de lo que suele creerse
Así lo indica un amplio análisis de 46 estudios diversos llevados a cabo durante los últimos veinte años, que se acaba de dar a conocer.
Este análisis de estudios realizados sobre las diferencias entre géneros, demuestra que los hombres y las mujeres son, desde la infancia hasta la madurez, más similares que diferentes en muchas, aunque no todas, las variables psicológicas, según la psicóloga Janet S. Hyde de la Universidad de Wisconsin.
Las diferencias psicológicas basadas en el género fueron examinadas en estudios que observaban determinados rasgos psíquicos y habilidades mentales, para determinar cuánto influían en los resultados las diferencias sexuales. Los rasgos y variables examinadas incluyen las habilidades cognitivas, la comunicación verbal y no verbal, la agresividad, el liderazgo, el bienestar psicológico medido a través de la autoestima, los comportamientos motores y el razonamiento moral.
Las diferencias por género tuvieron un efecto cero, o muy pequeño, para muchas de las variables examinadas. Sólo los comportamientos motores, y ciertos aspectos de la sexualidad y de la agresividad física mostraron diferencias significativas por género.
Además, las diferencias por género parecen depender del contexto en el que son medidas, según expone Hyde. En estudios en los que las normas de género fueron eliminadas, los investigadores demostraron el elevado grado de influencia que los roles atribuidos a cada sexo y el contexto social tenían en determinar las acciones de una persona.
Las creencias sobredimensionadas acerca de las diferencias por género que se difunden habitualmente en los medios de comunicación de masas, afectan a hombres y mujeres en el ámbito laboral, la familia y las relaciones sociales en general, sostiene Hyde. Por ejemplo, los estudios que evalúan a candidatos para ocupar puestos directivos en empresas, según el sexo, muestran que las mujeres que contradicen el estereotipo de féminas maternales, dispensadoras de cuidados, y educadoras de sus hijos, corren el peligro de ser evaluadas con peores calificaciones al optar por el puesto de trabajo.
Esta influencia también se manifiesta con el modo en que las relaciones hombre-mujer son presentadas en los medios. "En bestsellers y revistas de gran tirada, leemos a menudo aseveraciones tales como que es normal que las relaciones hombre-mujer estén llenas de dificultades, ya que se comunican de maneras demasiado distintas", critica Hyde. "Quizá el verdadero problema es que abandonan las esperanzas, dejando de buscar soluciones prematuramente, ya que creen de manera errónea que no pueden cambiar porque su comportamiento es innato por razón de su sexo".
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