Reanimación oxígeno
 

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Medicina

Dar oxígeno puede hacer más mal que bien

Y aunque para evitar tales daños existe una solución simple, que es añadir dióxido de carbono a la mezcla, no se utiliza en la mayor parte de hospitales y servicios de emergencia, explica el Dr. Iscoe, un fisiólogo respiratorio. Esto tiene implicaciones para el tratamiento de numerosos problemas serios de salud, que incluyen enfermedades del corazón, derrame cerebral, diabetes, parto difícil, y curación de heridas.

"El oxígeno puro puede reducir el flujo sanguíneo hacia los órganos y tejidos por medio del incremento de la ventilación", explica el Dr. Iscoe. El aumento en la ventilación, que casi nunca se considera, expulsa el dióxido de carbono, y esta disminución contrae los vasos sanguíneos.

Sin embargo, cuando se agrega dióxido de carbono, los vasos sanguíneos se dilatan, incrementando el flujo de sangre y haciendo que llegue más oxígeno a los tejidos en áreas claves como el cerebro y el corazón.

Investigadores a principios del siglo XX observaron que respirar oxígeno puro aumentaba la ventilación y disminuía los niveles de dióxido de carbono, y se valieron de esto para tratar a pacientes en ciertas situaciones de emergencia. Pero la práctica de utilizar aire espirado, incluso antes de saberse que contiene dióxido de carbono, data de mucho tiempo atrás. El uso de la reanimación boca a boca fue registrado en un libro por Benjamin Pugh en 1754. Sin embargo, los libros de medicina modernos con frecuencia no mencionan que la inhalación de oxígeno disminuye los niveles de dióxido de carbono, con los efectos que ello comporta.

Reanimación oxígeno
Aplicación de oxígeno a un paciente (Foto: Queen's University)
"Es incomprensible que una idea simple como ésta haya recibido tan poca atención por parte de los médicos", manifiesta el Dr. Iscoe. Aunque ha existido algo de preocupación acerca de la posibilidad de que los pacientes reciban demasiado dióxido de carbono (lo que puede causar malestar), él hace énfasis en que los nuevos diseños de mascarillas permiten vigilar con gran precisión los niveles de oxígeno emitidos, o, en modo a prueba de fallos, impedir la inhalación de dióxido de carbono. Incluso puede usarse el propio dióxido de carbono espirado por el paciente, agrega el investigador.

Entre las áreas donde Iscoe y otros doctores ven beneficios particulares para los pacientes gracias al suministro mejorado de oxígeno, cabe mencionar: ataque cardíaco, derrame cerebral, envenenamiento por monóxido de carbono, tratamiento de heridas, asegurar el flujo sanguíneo cerebral a los fetos durante partos difíciles, y el tratamiento de úlceras en el pie y de gangrena en personas con diabetes tipo 2.

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