Campos magnéticos para combatir la depresión
Para las depresiones severas, una nueva técnica conocida como "estimulación magnética transcraneal" (TMS, por sus siglas en inglés) podría resultar útil, según las conclusiones a las que han llegado psicólogos y médicos de la Clínica de la Universidad de Bonn, en Alemania.
Hoy en día, la depresión es vista como una enfermedad que puede tratarse sin mayores dificultades: con psicoterapia o medicación la mayoría de los pacientes afectados por el trastorno pueden salir del mismo. Sin embargo, alrededor del cinco por ciento de los pacientes entran en una depresión profunda que no responde a los métodos tradicionales.
Dado que la depresión es una de las enfermedades mentales más frecuentes -una de cada seis personas la sufren por lo menos una vez en el transcurso de sus vidas-, es crucial intentar mejorar los tratamientos y desarrollar otros nuevos para aquellos casos que no responden a las terapias convencionales.
Para esos casos, la terapia de electroshock es una de las opciones. La misma implica que el paciente sea anestesiado, y luego los médicos transmiten impulsos eléctricos en su cabeza a través de dos electrodos, generando de esa manera un espasmo epiléptico. Ello desencadena un cambio en la química cerebral, específicamente en el área frontal, una región que, entre otras propiedades, tiene la capacidad de regular las emociones y los reflejos del aparato motor.
 | | Tratamiento mediante estimulación magnética TMS (Foto: Universidad de Bonn) |
Este tipo de electroshock moderno es una terapia bien tolerada por los pacientes. Sin embargo, puede causar daños en la memoria incluso varias semanas después. Por regla general, este deterioro remite de manera gradual, pero, comprensiblemente, es vivido con gran malestar por parte de los pacientes. Por esa razón, una terapia alternativa con menos efectos secundarios ha comenzado a ser utilizada: la citada TMS.
En la misma, los médicos ubican una bobina en la frente del paciente. Durante varios minutos, el dispositivo produce un fuerte campo magnético pulsante. A su vez, éste genera un flujo de corriente eléctrica. Sin embargo, el flujo es tan débil que no provoca el ataque epiléptico. Los pacientes permanecen del todo conscientes durante el tratamiento.
Los investigadores de Bonn han tratado a un total de treinta pacientes con depresión severa, tanto con el método del electroshock como con el del campo magnético pulsante. La eficacia de este último ha igualado a la del primero, con la ya citada ventaja de que presenta menos efectos secundarios.
Conviene aclarar que el nuevo tratamiento no ofrece en modo alguno una cura "milagrosa" o "definitiva". Al igual que con el electroshock, los pacientes sometidos a la terapia magnética deberán continuar siendo tratados luego con otros métodos complementarios.
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