La nicotina acciona el mismo circuito de placer que los opiáceos
(NC&T) Sin embargo, a diferencia de los opiáceos, la nicotina no activa directamente los receptores de los opiáceos del cerebro, sino que activa el circuito de recompensa opioide natural en el cerebro, que provoca bienestar.
El equipo que ha realizado los experimentos, conducido por Julie Blendy del Transdisciplinary Tobacco Use Research Center (TTURC) de la Universidad de Pensilvania, ha declarado que sus resultados sugieren maneras más efectivas que las convencionales para ayudar a los fumadores a dejar el cigarrillo.
En sus experimentos, los investigadores administraron nicotina a ratones y analizaron los niveles de una proteína llamada CREB, conocida por su estrecha relación con genes implicados en el circuito de recompensa en los opiáceos y otras drogas. No sólo encontraron que la CREB era activada en las regiones vinculadas al circuito de recompensa en el cerebro de los animales tratados con nicotina, sino que también el fármaco naloxona, que bloquea los receptores opiáceos, bloqueó la activación de la CREB. Además, líneas de ratones mutantes que carecían de receptores opioides no presentaban un aumento en la actividad de la CREB cuando recibían nicotina.
Los investigadores también estudiaron la relación entre la nicotina, el entorno, y este circuito de recompensa. Condicionaron a los ratones para asociar un compartimiento específico con la administración de nicotina, hallando que los ratones preferían permanecer en ese lugar cuando les daban la opción de escoger a dónde ir. Los investigadores comprobaron además que el mero hecho de colocar a los ratones condicionados en ese sitio, provocaba que activasen la CREB.
También encontraron que la naloxona bloqueaba este aumento condicionado de la CREB, y que los ratones mutantes que carecían de CREB o que fueron pretratados con naloxona no mostraban ninguna respuesta gratificante frente a la nicotina.
Sin embargo, la naloxona no bloqueó la elección del lugar en los ratones condicionados con cocaína, lo que indica que la cocaína activa el circuito de recompensa en el cerebro de una manera distinta que la nicotina y los opiáceos.
Los resultados sugieren por tanto que los estímulos ambientales asociados a la nicotina pueden activar las mismas señales moleculares de transducción que la droga misma. La activación de la CREB es evidente no sólo después de la administración aguda y repetida de nicotina, sino también después de la exposición del animal a un entorno en el cual ha recibido previamente la sustancia.
Los estudios clínicos de bloqueadores de receptores opioides para aliviar el deseo del cigarrillo han producido hasta ahora resultados variados, que van desde ser inefectivos para abandonar el tabaco hasta una reducción moderada en las ansias de fumar. Esta nueva investigación será de utilidad en la búsqueda de caminos más precisos para neutralizar las ganas de encender un pitillo.
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