Relación entre fumadoras pasivas y activas, y cáncer de mama
(NC&T) El cáncer de mama es uno de los cánceres más comúnmente diagnosticados en las mujeres de países occidentales. En América del Norte, por ejemplo, se estima que cada año se declaran alrededor de 233.000 casos nuevos y 45.000 muertes. A pesar del rol bien caracterizado de factores genéticos y reproductivos, así como del papel de la actividad física y el alcohol, no tienen explicación más de la mitad de los casos. Un estudio, aparecido en el International Journal of Cancer, publicación oficial de la International Union Against Cancer (UICC), sugiere que la exposición a largo plazo al humo del tabaco en fumadoras pasivas puede aumentar sustancialmente el riesgo de cáncer de mama premenopáusico.
El investigador Kenneth C. Johnson, de la Public Health Agency de Canadá, analizó datos de 20 estudios publicados, que habían examinado la relación entre fumadoras pasivas y cáncer de mama. La mayoría de los 20 estudios, aunque no todos, revelaban un riesgo mayor de contraer cáncer de mama para las fumadoras pasivas, en comparación con las mujeres no expuestas de ningún modo al tabaco. Ello llevó al autor a indagar sobre causas que pudiesen explicar las diferencias observadas entre esos estudios.
Los factores que evaluó incluyeron el impacto del diseño del estudio; cuándo había sido publicado (antes o después del año 2000); dónde fue efectuado (Asia, Europa, América del Norte); qué manifestación de la enfermedad fue utilizada para el recuento (muerte o sólo diagnóstico); y la calidad de la medición de la exposición al humo sufrida como fumadora pasiva.
Este último parámetro, la calidad de las medidas de exposición, varió ampliamente. Los estudios que recogieron información cuantitativa a largo plazo sobre las tres fuentes potenciales más importantes de exposición pasiva (en la infancia por padres fumadores, la del ámbito doméstico en la etapa adulta, y la soportada en el entorno laboral) fueron considerados como los más completos en cuanto a medidas sobre la exposición.
En los estudios combinados, la exposición al humo como fumadoras pasivas a largo plazo, fue asociada, en mujeres no fumadoras, a un aumento del 27 por ciento en el riesgo de sufrir cáncer de mama. La calidad del historial de exposición pasiva al humo permitió distinguir de manera muy clara aquellos estudios que sugerían un incremento de riesgo, de los que no lo sugerían. En un subconjunto de 5 estudios con la valoración más precisa sobre la exposición, el aumento del riesgo de cáncer de mama alcanzaba el 90 por ciento, en tanto que llegaba sólo a un 8 por ciento en los estudios restantes, con mediciones más pobres.
Globalmente, el riesgo de cáncer de mama premenopáusico era un 68 por ciento mayor en las no fumadoras sometidas a la exposición pasiva, que en las no expuestas de ningún modo al tabaco. El riesgo premenopáusico subía hasta el 119 por ciento para los 5 estudios con mediciones más completas.
Para mujeres que habían fumado, el riesgo de cáncer de mama estimado era un 46 por ciento mayor que el de mujeres sin exposición regular activa o pasiva. En los estudios hechos con mejores mediciones, fumar activamente se asoció con un aumento del 108 por ciento en el riesgo de cáncer de mama.
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