Los prejuicios evolucionaron
(NC&T) Es lo que sugiere un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad estatal de Arizona.
El estudio plantea que, como la supervivencia humana prehistórica estaba basada en la vida grupal, los que no eran parte del propio grupo eran vistos, y a menudo lo eran, como extraños potencialmente peligrosos. Por naturaleza, las personas son animales grupales: una estrategia que garantiza la supervivencia individual y que lleva a lo que podríamos llamar una "psicología tribal". Fue la adaptación competitiva ante la presencia de extraños lo que hizo que nuestros ancestros se acostumbrasen a reaccionar de determinadas formas ante amenazas tales como ser agredidos físicamente, sufrir el contagio de enfermedades con síntomas claramente visibles, o ver reducidos los recursos naturales o bienes de su entorno. La reacción ante cada tipo potencial de amenaza debía ser lo más eficaz posible en cada caso, para que así el grupo tuviese las mayores probabilidades de éxito.
Como, por desgracia, las tendencias psicológicas evolucionadas están imperfectamente armonizadas con la existencia de los peligros, la gente puede reaccionar negativamente ante otros grupos y sujetos incluso cuando los mismos no sean amenazas reales.
Los investigadores reunieron 235 estudiantes estadounidenses de origen europeo en la citada universidad, para que pensaran sobre nueve grupos diferentes: activistas feministas, cristianos fundamentalistas, gays, cristianos no fundamentalistas, nativos norteamericanos, estadounidenses de origen africano, asiático, europeo, y mejicano.
Entonces, los investigadores pidieron a los participantes que distribuyeran a los grupos según las amenazas que representaran para la sociedad estadounidense, por ejemplo: amenazas para la seguridad física, los valores, la salud, etc. También, las emociones que sentían hacia esos grupos, por ejemplo: miedo, enojo, asco, lástima, etc.
En coincidencia con las hipótesis de los investigadores, los descubrimientos mostraron que existen distintos prejuicios hacia diferentes grupos de personas. Algunos grupos engendran prejuicios caracterizados por el miedo, mientras otros se caracterizan por el asco o el enojo, y así sucesivamente.
Otros trabajos muestran que estos prejuicios diferentes motivan inclinaciones hacia tipos diferentes de discriminación, que aparentemente apuntan a la reducción de la "amenaza" percibida. Los grupos que son vistos como una amenaza para la seguridad física, engendran miedo y acciones de autodefensa. Los grupos que parecen tomar más de lo que aportan, engendran enojo e inclinación a agredirles. Los grupos imaginados como una amenaza para la salud, despiertan asco y el deseo de evitar el contacto físico cercano.
Los investigadores son categóricos al afirmar que aunque los prejuicios sean una parte natural y fundamental de lo que nos hace humanos, esto no quiere decir que no se pueda aprender a desecharlos y a desterrar las actitudes negativas que engendran.
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