Demasiado conocimiento puede ser desfavorable para algunos tipos de memoria
(NC&T) La habilidad para clasificar es a menudo útil, pero este estudio demuestra cómo esto puede llevar a la gente a ignorar los detalles.
"El uso inadecuado de la clasificación lleva también a problemas como estereotipos de grupos. Si catalogamos a una persona, probablemente nos será más difícil recordar sus características específicas", argumenta el profesor Vladimir Sloutsky, coautor del estudio y director del Centro para Ciencias Cognitivas de la Universidad Estatal de Ohio.
A niños de 5, 7 y 11 años, así como a unos estudiantes universitarios, se les mostró la foto de un gato y se les dijo que tenía "células beta" en el interior de su cuerpo. A continuación, les mostraron unas 30 fotos de otros animales (gatos, osos o aves), y se les preguntó si ése era el animal que tenía células beta en su cuerpo. Los adultos, obviamente, tenían claro que el animal con células beta era un gato, y no un oso o un pájaro. Después, les enseñaron a todos los grupos 28 fotos de animales, y se les preguntó si eran exactamente los que habían visto antes. En realidad, nunca les informaron que iban a enfrentarse a esa prueba de reconocimiento. Los resultados demostraron que, a menor edad, más precisa era la respuesta de los participantes al recordar qué animales habían visto antes y cuáles no. Los adultos fueron los menos precisos.
La razón por la cual los niños lo hicieron mucho mejor que los adultos fue que no habían aprendido todavía a clasificar los animales. Los adultos, sabiendo que el animal con células beta era un gato, dejaron de prestar atención a los detalles que los ayudarían a reconocer las fotos más tarde. Los niños, por su parte, observaron detalladamente cada foto para determinar si ésa era la del animal con células beta.
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| | |  | | Vladimir Sloutsky. (Foto: OSU) |
Parece haber una relación inversa entre la habilidad para clasificar y la habilidad para recordar detalles. Si prestamos mucha atención a los mismos, no podemos clasificar. Es la falta de conocimientos lo que hace que la memoria de reconocimiento de detalles individuales actúe con mayor fuerza. Por esa razón, los adultos mostraron una memoria precisa como la de los niños en un experimento posterior en el que se les puso a prueba utilizando animales imaginarios.
Este experimento era igual al primero, excepto en que a los adultos les mostraron tres tipos diferentes de criaturas imaginarias, semejantes a insectos, que Sloutsky llama "ziblets". En este experimento, los adultos se desenvolvieron tan bien como los niños en el anterior. Recordaron sin muchos "falsos positivos" qué ziblets habían visto antes.
La diferencia aquí estuvo en el hecho de que los adultos no tenían un conocimiento previo que les permitiera clasificar fácilmente a los ziblets sin prestar gran atención a cada foto. Sloutsky explica que los adultos son flexibles y pueden prestar atención y recordar si se les pide que lo hagan. Sin embargo, la clave está en que la gente sepa cuándo "poner en marcha" su habilidad para recordar detalles y cuándo la habilidad para clasificar.
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