Medicina

Implantada una retina artificial


(NC&T) Oftalmólogos del Centro Médico de la Universidad Rush implantaron los microchips ASR (nombre que deriva de las siglas en inglés de Artificial Silicon Retina) en los ojos de cinco pacientes, para tratar la pérdida de visión causada por retinitis pigmentosa.

El investigador principal, Dr. John Pollack, realizó las intervenciones quirúrgicas con la ayuda de los doctores Kirk Packo, Pauline Merrill, Mathew MacCumber y Jack Cohen. Todos son miembros de Illinois Retina Associates, S.C., un grupo médico privado de la facultad de medicina de dicha universidad. Los pacientes, seleccionados de entre casi 5.000 solicitantes, fueron dados de alta el mismo día y serán controlados durante dos años como parte del estudio.

Los implantes han sido diseñados para personas con enfermedades como degeneración macular y retinitis pigmentosa, que causan ceguera y deterioro de la visión en numerosas personas de todo el mundo. Sólo en Estados Unidos, la cifra de afectados asciende a unos 10 millones, y más de un millón de éstos quedan ciegos.

Todos esos primeros pacientes operados experimentaron algún grado de mejora visual. Esta mejoría fue variable e incluyó la capacidad para leer cartas, la percepción del color y la expansión del campo visual. Algunos pacientes recuperaron su capacidad para reconocer rasgos faciales, algo imposible antes de la implantación del chip ASR. Otros han experimentado mejoras en sus actividades cotidianas como desplazarse sin tropezar con objetos en su casa, y ver la hora en un reloj.

Las pruebas clínicas están todavía en Fase II, por lo que Pollack admite que es muy pronto para determinar qué porcentaje de pacientes podría experimentar una mejora en la visión y en su capacidad de resolución. Si éste y futuros estudios muestran seguridad y eficacia en el chip, y éste es aprobado por la FDA, entonces en un plazo tan corto como de tres a cinco años estaría disponible para el público.

El chip ASR tiene aproximadamente 5.000 células microscópicas de energía solar, que convierten luz en impulsos eléctricos. El propósito del chip es reemplazar a los fotorreceptores dañados, las células fotosensibles del ojo, que normalmente convierten luz en señales eléctricas dentro de la retina. La pérdida de estas células se produce en casos de retinitis pigmentosa y otras enfermedades de la retina.


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