Un implante podría hacer bajar la presión arterial
(NC&T) Un grupo de científicos del Centro Médico de la Universidad de Rochester ha realizado la primera operación que se hace en Estados Unidos para implantar un dispositivo que baja la presión arterial mediante la activación de sus sistemas naturales de regulación en el cuerpo.
La intervención es parte de un ensayo clínico de investigación en fase II, que se efectuará en un número limitado de centros médicos en los Estados Unidos. El ensayo se denomina Rheos y está financiado por CVRx Inc. de Minneapolis. Karl A. Illig, jefe de la División de Cirugía Vascular e investigador principal en Rochester, el cardiólogo John D. Bisognano, profesor de Medicina, que ha trabajado en el desarrollo de esta tecnología, y el nefrólogo James A. Sloand, profesor de Medicina, intervinieron como coinvestigadores principales.
El sistema Rheos interviene activando eléctricamente el sistema del barorreflejo, ubicado en las arterias carótidas en el cuello, regulando la presión arterial de una manera similar a como lo hace un marcapasos con el ritmo cardíaco. Un impulso eléctrico de bajo nivel estimula esta área, la cual envía señales al cerebro, informándole de que debe dar la orden para bajar la tensión arterial mediante diversos mecanismos corporales, incluyendo la dilatación de vasos sanguíneos, la reducción del ritmo cardíaco, y también promoviendo la excreción de fluidos por los riñones. De esta manera, el sistema Rheos proporciona un enfoque fisiológico para reducir la tensión arterial alta, permitiendo que el cerebro dirija los mecanismos propios de control del cuerpo.
El dispositivo, si resulta eficaz, ofrecería una manera de mantener la tensión arterial baja en pacientes que no han podido controlar su presión con medicamentos, y podría reducir la necesidad de emplear fármacos en pacientes con un grado de hipertensión bajo.
El sistema Rheos consiste en un generador con pilas, que se inserta debajo de la piel cerca de la clavícula, y de dos sondas que se ubican en las curvas de las carótidas, y que van desde el generador a las carótidas izquierda y derecha en el cuello. Aunque el implante es ligeramente más complicado, el principio general es bastante similar al implante de un marcapasos cardíaco.
Después del ensayo de fase II, si los resultados continúan siendo buenos, comenzará un ensayo más grande, a nivel nacional. Los pacientes reciben el dispositivo como parte de un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo, seguido típicamente por una o dos noches internados en el hospital.
El dispositivo debe ser probado inicialmente en la sala de operaciones para observar sus efectos, y luego apagado durante un mes, para asegurarse de que no hay problemas de salud asociados al implante. Transcurrido ese tiempo, se aplicará una escala gradual de estímulos hasta que se alcance la mejor respuesta posible de la presión arterial. Los pacientes serán evaluados regularmente hasta que el dispositivo reciba la aprobación de la FDA, y por regla general se hará el seguimiento durante toda su vida.
Sin duda, los resultados de este estudio pueden tener un impacto significativo en el tratamiento futuro de los pacientes hipertensos.
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