(NC&T) Los investigadores han descubierto que regiones clave de nuestro ADN, que controlan cuándo los genes son "activados" o "desactivados", han sido alteradas por unas 140.000 mutaciones naturales acaecidas durante los últimos seis millones de años. Esto ha dejado a los seres humanos modernos con mecanismos "empobrecidos" de control genético, que pueden hacernos más susceptibles a determinadas enfermedades, o incluso causar directamente dolencias genéticas.
Los investigadores sugieren que la mayoría de las mutaciones "ligeramente dañinas" ocurrieron en un momento en que había una población extremadamente pequeña de homínidos primigenios, los primates de dos piernas que más tarde evolucionaron dando lugar a seres humanos y chimpancés. Se calcula que esa población llegó a ser de tan sólo unos 10.000 individuos.
De haber existido más homínidos en esa época crítica, y por lo tanto una mayor opción de compañeros de apareamiento, la mayoría de estas mutaciones habrían sido eliminadas por la selección natural a partir de la carga mayor de ADN disponible. Tal circunstancia contrasta por completo con la de ratas y ratones que, debido a su población ancestral más grande, han podido mantener la integridad de sus secciones reguladoras de ADN.
Los investigadores hicieron estos hallazgos después de comparar regiones de control en el ADN del ser humano, de la rata, del ratón y del chimpancé. Después de "desenrollar" la evolución usando técnicas estadísticas, encontraron que la manera en que nuestros genes son activados y desactivados está controlada mucho menos cuidadosamente en los seres humanos y los chimpancés que en los otros animales. Estamos acostumbrados a vernos como la cima de la evolución, pero el hecho de que los roedores controlen sus genes con una precisión mucho mayor que la nuestra, quizá nos resulte aleccionador y nos haga un poco más humildes.