Distinguiendo a las parejas enamoradas
(NC&T) La próxima vez que esté en una fiesta con el amor de su vida, no gaste mucho tiempo en intentar identificar a otras parejas enamoradas. Lo más probable es que se equivoque.
A diferencia de otras experiencias, la de estar enamorado no contribuye para nada a saber reconocer ese sentimiento en otras parejas.
Esto es lo que desvela un estudio conducido por el profesor Frank J. Bernieri, Jefe del Departamento de Psicología en la Universidad Estatal de Oregon, y Maya Aloni, que ahora está en la Universidad Estatal de New York-Buffalo realizando estudios de postgrado. Los resultados de la investigación se han publicado en el Journal of Nonverbal Behavior.
En la investigación, encargaron a personas con una larga relación amorosa la tarea de leer novelas de amor y ver películas románticas. Todos los participantes estaban absolutamente seguros de su capacidad de identificar a otras parejas unidas por Cupido, y, sin excepción, resultaron tener el menor nivel de aciertos.
Un equipo de psicólogos clínicos de la Universidad de McGill en Montreal filmó 25 parejas para otro estudio y utilizó una batería de herramientas comunes, incluyendo la escala de amor de Sternberg, la escala de pasión de Hatfield y otras medidas relacionadas, para determinar la profundidad del afecto que unía a cada pareja. Los amantes llevaban juntos por lo menos tres semanas, y en muchos casos varios meses.
En la película, las parejas se ven interactuando casualmente. Bernieri mostró escenas de cada pareja a una serie de voluntarios y pidió que determinasen la profundidad de los sentimientos de las parejas filmadas. Las variaciones en el nivel de aciertos fueron muy notables. Los más hábiles lograron alrededor del doble de aciertos que los menos hábiles.
Los participantes observaban 10 parejas y debían tratar de identificar las cinco más enamoradas, y las cinco que se amaban lo menos posible. Quienes estaban enamorados, sólo podían reconocer los verdaderos sentimientos de 3 ó 4 de las 10 parejas, de modo que sus errores superaban a sus aciertos. En cambio, quienes no estaban enamorados reconocían los verdaderos sentimientos de 6 ó 7 de las 10 parejas, con lo que su porcentaje de aciertos era mayor que el de fallos.
Bernieri y Aloni creen que es probable que las parejas enamoradas tiendan a proyectar algunas de sus propias teorías y actitudes acerca del amor, en otras personas. O que puedan identificar ciertos comportamientos en otras parejas, como por ejemplo una frecuente proximidad física entre ambos, una mano posada en la rodilla del otro, o miradas intensas a los ojos, y atribuirlos al amor duradero en vez de a la simple atracción sexual.
Algunas de las parejas filmadas habían estado saliendo por un período de tiempo corto y no tenían ninguna intención de continuar la relación más allá de algunos meses. Aún así, los observadores que se proclamaban a sí mismos enamorados, al ver los clips, insistían en que esas parejas provisionales estaban locamente enamoradas y comprometidas como amantes a largo plazo.
Los investigadores no pudieron hallar ninguna cualidad común vinculada al nivel de aciertos de los observadores, con excepción de su condición de personas enamoradas. Descubrieron que las personas que estaban enamoradas a la hora de hacer el estudio, eran las más confiadas en su capacidad de detectar ese sentimiento en las parejas. Y también las que se equivocaban más. En cambio, las personas no enamoradas reconocieron con mayor acierto ese estado en las demás.
|