Más de un tercio del genoma humano es regulado por el ARN
(NC&T) El hallazgo ha sido realizado por un equipo integrado por investigadores del Instituto Whitehead para Investigaciones Biomédicas y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Ha constituido una verdadera sorpresa constatar la gran cantidad de genes que son regulados por los microARNs. Gracias al descubrimiento, ahora se sabe que este tipo de control genético está mucho más extendido de lo que se pensaba.
Los microARNs interrumpen la capacidad de un gen para hacer proteínas. Estos trozos diminutos de hebras de ARN son unos recién llegados en el campo de la investigación biológica. No fue hasta el año 2000 cuando los investigadores descubrieron que los microRNAs existen en los humanos.
El equipo desarrolló un método informático para definir la relación entre los microARNs y sus genes diana. En diciembre del 2003, el mismo grupo identificó 400 genes en el genoma humano que son blanco de microARNs. (Antes de este estudio, no se conocían blancos de microARN en ningún vertebrado.)
En el último estudio, aprovechándose de los datos de la secuencia genómica, el equipo ha comparado datos del genoma humano con los del perro, el pollo, el ratón y la rata. Descubrieron que la regulación de una tercera parte de estos genes se ha conservado desde el último antepasado común de mamíferos y pollos, que vivió hace 310 millones de años.
Además, el equipo descubrió algunos indicios sobre cómo encuentran los microARNs sus blancos.
Para producir una proteína, la célula primero hace una plantilla de ella construyendo una molécula llamada ARN mensajero. Los microARNs inhiben la producción de proteína asociándose a ARNs mensajeros particulares. En este estudio, los investigadores determinaron qué porción del microARN es más importante para este proceso, e identificaron determinantes adicionales en el ARN mensajero que probablemente contribuyen al reconocimiento por los microARNs.
Estos descubrimientos podrían conducir a usos terapéuticos del ARN. Por ejemplo, empleando una técnica conocida como interferencia de ARN, o ARNi, los investigadores desactivan genes introduciendo en las células moléculas artificiales tipo microARN llamadas siARNs. El ARNi ya ha transformado el modo cómo se investigan las funciones genéticas, y los siARNs están siendo desarrollados para aplicaciones clínicas. Aprender más acerca de cómo operan los microARNs en las células humanas permitiría a los científicos entender cómo sacar mayor provecho de siARNs para tratar enfermedades.
|