Marcapasos para personas con daños en la médula espinal
(NC&T) Warren Grill y Joseph Boggs de la Universidad Duke han demostrado por primera vez que la estimulación del nervio pudendo mediante pequeñas corrientes eléctricas provoca la contracción coordinada de la vejiga y la relajación del esfínter uretral, lo cual controla el desagüe de la vejiga. Estos experimentos refutan por tanto la creencia convencional de que el vaciado vesical requiere señales del cerebro.
En las pruebas, la citada estimulación eléctrica logró el vaciado del 65 por ciento del volumen de la vejiga. En contraste, la vejiga llena sin tal intervención, provoca contracciones espásticas que vacían sólo un 32 por ciento del volumen. El esfínter uretral frecuentemente se cierra, bloqueando el flujo de orina y forzándola de regreso a los riñones. Esto causa infecciones crónicas del tracto urinario y problemas renales que típicamente sufren las personas con lesión de la médula espinal.
La investigación de Grill y Boggs, llevada a cabo con gatos, cuyo vaciado de la vejiga es similar al de los humanos, podría conducir a un "marcapasos " para restaurar el control de la vejiga a las numerosas personas (más de 200.000 sólo en Estados Unidos) que viven con lesión de médula espinal o problemas relacionados.
Hasta ahora, la mayor parte de investigaciones sobre el control de la vejiga ha dirigido su atención a tratar la incontinencia, una causa principal de problemas de salud como las infecciones renales. Otras investigaciones han revelado que los pulsos eléctricos con bajas frecuencias, cerca de 2 a 20 ciclos por segundo, ayudan a controlar la incontinencia calmando las contracciones involuntarias de la vejiga, mientras que los pulsos de frecuencia superior no ayudan.
La nueva investigación demuestra que los pulsos de frecuencia superior no pueden controlar la incontinencia porque provocan contracciones de la vejiga. El equipo constató que las frecuencias en el rango de 20 a 40 ciclos por segundo funcionan mejor para su vaciado.
Grill prevé un primer sistema, de diseño simple, constituido por un electrodo en el nervio pudendo conectado a un estimulador de impulsos eléctricos colocado en el abdomen. La operación del marcapasos de vejiga sería optimizada por un doctor y ejecutada por el paciente usando un dispositivo de control inalámbrico. Los investigadores esperan lanzar el marcapasos hacia el año 2010.
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