Ingeniería

Analizar sangre sin tener que extraerla


(NCYT) Por ello, resulta una buena noticia el progreso que se está haciendo en un nuevo y singular microscopio óptico que es capaz de captar imágenes de los glóbulos de la sangre sin tener que extraerla. Si el microscopio es perfeccionado lo suficiente, podría ser en muchos casos la alternativa perfecta a esos molestos pinchazos para extraer una muestra de sangre.

El dispositivo, que por ahora es un prototipo, haría posible obtener información sanguínea vital, con un simple rayo de luz que atravesaría la piel permitiendo observar directamente la sangre.

Las ventajas de este nuevo microscopio óptico son muchas. Tras un escaneo de unos 30 segundos, la información se puede leer de inmediato, sin necesidad de la larga espera que es típica de las pruebas actuales. Además de obtener resultados mucho más rápido, estos son accesibles con mayor facilidad, pues no se depende de laboratorios médicos para su obtención. Y, por supuesto, no utiliza agujas.

Analizar sangre sin extraerla
Esquema del microscopio. (Foto: Biomedical Optics Express)
El dispositivo, que es obra del equipo de Dvir Yelin y Lior Golan, del Instituto Tecnológico de Israel (Technion), se basa en una técnica llamada microscopía confocal codificada espectralmente (SECM por sus siglas en inglés), que permite captar imágenes bidimensionales de las células sanguíneas. Funciona activando un haz de sondeo que genera un espectro de luz del rojo al violeta contra la piel del paciente. Conforme las células sanguíneas en movimiento pasan cerca de la superficie de la piel, atraviesan el haz de luz, y al hacerlo dispersan rayos luminosos, los cuales son captados por el microscopio y analizados para generar imágenes 2D de las células sanguíneas.

Hay otros sistemas de análisis de sangre con resolución celular, pero a menudo dependen de tintes fluorescentes potencialmente dañinos que deben ser inyectados en el torrente sanguíneo del paciente.

Todavía faltan bastantes años para que el nuevo dispositivo se utilice en el ámbito médico, pero el equipo ya está trabajando en un sistema de segunda generación que será capaz de proyectar un rayo a mayor profundidad en el cuerpo. El prototipo actual es del tamaño de una caja de zapatos, pero los investigadores esperan desarrollar un prototipo del tamaño del pulgar dentro de un año.





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