Ingeniería

Un paso más cerca de la creación de la superlente


(NCYT) Todavía no se ha fabricado una superlente, también conocida como la lente perfecta, aunque muchos científicos lo están intentando.

Las lentes ópticas están limitadas por la naturaleza de la luz, concretamente por lo que se conoce como límite de difracción. Eso hace que incluso la mejor lente convencional no nos permita ver objetos más pequeños de unos 200 nanómetros de diámetro, es decir alrededor del tamaño de la bacteria más pequeña.

Los microscopios electrónicos de barrido pueden captar objetos mucho más pequeños, de alrededor de un nanómetro de diámetro, pero son caros, pesados y del tamaño de un escritorio grande, por todo lo cual no resultan muy portátiles ni están al alcance de cualquiera.

Para construir una superlente se necesita recurrir a los metamateriales. Estos son materiales artificiales, trabajados a escala nanométrica en su estructura y que gracias a ello poseen propiedades que no existen en ningún material natural ni en ninguno de los artificiales de tipo convencional.

Creación de la superlente
Esquema de un metamaterial. (Foto: Michigan U.)
Sólo desde hace unos pocos años, los científicos están empezando a fabricar metamateriales, buscando hacer realidad fenómenos que no muchos años atrás eran exclusivos de la ciencia-ficción, como por ejemplo las capas de invisibilidad, la levitación cuántica y las superlentes.

Ahora, el equipo de Durdu Guney, profesor de ingeniería electrónica y de computación en la Universidad Tecnológica de Michigan, ha logrado un gran avance hacia la creación de una superlente que pueda usar la luz visible para permitir ver objetos más pequeños que lo permitido por el límite de difracción.

El secreto reside en los plasmones, oscilaciones de carga cerca de la superficie de películas delgadas de metal que se combinan con nanoestructuras especiales. Cuando se les excita mediante un campo electromagnético apropiado, recogen ondas de luz de un objeto y las refractan de un modo que no se da en la naturaleza y que es definible, hasta cierto punto, como refracción negativa. Esto permite a la lente superar el límite de la difracción. Y, en el caso del modelo de Guney, podría permitir ver objetos tan pequeños como de 100 nanómetros de diámetro.

Otros investigadores también han conseguido eludir el límite de difracción, pero no a lo largo de todo el espectro de la luz visible. El modelo de Guney, en cambio, ha demostrado cómo los metamateriales podrían ser "estirados" para refractar las ondas de luz, desde la banda infrarroja, pasando por la luz visible, y adentrándose en la banda ultravioleta.

Fabricar estas superlentes sería relativamente barato, lo que permitiría extender su abanico de aplicaciones prácticas mucho más allá de los usos de laboratorio, hasta el punto de que sería incluso factible, en opinión de Guney, incorporar superlentes en los teléfonos móviles.





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