Estrategia química para lograr levitación nanométrica
(NC&T) Trabajando a escala molecular, los investigadores se basaron en la tendencia de ciertas combinaciones de moléculas a repelerse mutuamente a corta distancia, y lograron hacer levitar una superficie sobre otra a una distancia microscópica.
La nueva técnica puede resultar útil para el área emergente de la nanomecánica. Esta nueva especialidad consiste en el desarrollo de máquinas microscópicas, y tiene el potencial de mejorar la medicina y otros campos. La nanomaquinaria operaría en el ámbito molecular. Mediante la estrategia de alterar y combinar moléculas, se podría hacer que diminutas máquinas e incluso robots fuesen capaces de realizar operaciones de cirugía, fabricar comida y combustible, y hasta acelerar la velocidad de las computadoras, por citar algunas de las posibles aplicaciones.
Reduciendo la fricción que dificulta el movimiento y contribuye al desgaste, la nueva técnica de levitación provee un medio teórico de mejorar el funcionamiento de la maquinaria en el ámbito microscópico e incluso en el molecular.
La investigación ha sido conducida por Jeremy N. Munday y Federico Capasso de la Universidad de Harvard, y V. Adrian Parsegian, jefe de la Sección de Biofísica Molecular en el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD por sus siglas en inglés), uno de los Institutos Nacionales de Salud.
De forma análoga a la manera en que los polos magnéticos de igual carga de dos imanes se repelen uno a otro, ciertas combinaciones de moléculas generan fuerzas eléctricas repulsivas que les impedirán entrar en contacto entre sí bajo ciertas condiciones.
En su estudio, los investigadores pusieron una esfera diminuta chapada en oro en contacto con una superficie plana de vidrio, separándolas con un líquido conocido como bromobenceno. A corta distancia, las fuerzas moleculares de las dos superficies, cuando estaban en presencia del bromobenceno, se repelían, por lo que las moléculas de oro y las de vidrio nunca entraban en contacto directo entre sí y se mantenían separadas a una distancia de pocos nanómetros.