Puesto en marcha el imán superconductor más grande del mundo
(NC&T) Llamado el Barril Toroide por su forma, este electroimán produce un poderoso campo magnético para el ATLAS, uno de los principales detectores de partículas que se preparan en el LHC, el nuevo acelerador de partículas del CERN programado para entrar en funcionamiento en noviembre del 2007.
El Barril Toroide del ATLAS consta de ocho bobinas superconductoras, cada una en forma de un rectángulo con las esquinas redondeadas, de 5 metros de ancho, 25 de largo y 100 toneladas de peso, todas alineadas con precisión milimétrica. Funcionará junto con otros imanes en el ATLAS para curvar las trayectorias de las partículas cargadas producidas en las colisiones del LHC, permitiendo la medición de importantes propiedades. A diferencia de otros detectores de partículas, el detector ATLAS no necesita grandes cantidades de metal para contener el campo porque éste queda contenido dentro de la forma de rosquilla definida por las bobinas. Esto aumenta la precisión de las mediciones que pueden hacerse.
Con 46 metros de largo, 25 de ancho y 25 de altura, el ATLAS es el detector de partículas de mayor volumen construido hasta el momento para la física de partículas. Entre las preguntas que el ATLAS espera responder están por qué las partículas tienen masa, de qué tipo de materia está hecho ese 96 por ciento desconocido del universo, y por qué la Naturaleza prefiere la materia a la antimateria. Unos 1.800 científicos de 165 universidades y laboratorios, que representan 35 países, están construyendo el detector ATLAS y preparándose para comenzar a obtener datos el próximo año.
El Barril Toroide del ATLAS fue, en primer lugar, enfriado durante un período de seis semanas, entre julio y agosto, hasta alcanzar 269 grados Celsius bajo cero. Después, fue alimentado paso a paso, con corrientes cada vez más y más altas, hasta alcanzar los 21.000 amperios, 500 más que la cifra necesaria para producir el campo magnético previsto. Después, la corriente fue cortada, y la energía magnética almacenada de 1,1 GigaJulios, el equivalente a la de unos diez mil automóviles viajando a 70 kilómetros por hora, ha sido ahora disipada de forma segura, elevando la fría masa del imán a 218 grados Celsius bajo cero.
"Ahora ya podemos decir que el Barril Toroide del ATLAS está listo para la física", asevera Herman Ten Kate, director del proyecto para el sistema de electroimanes del ATLAS.