Robots haciendo parte de la tarea de los herbicidas
(NC&T) El robot, de la Universidad de Illinois, usa un sistema GPS para la navegación. Cuenta con dos pequeñas cámaras montadas en un armazón sobre su parte más alta, para darle la misma percepción espacial tridimensional de un humano. Si ve una mala hierba, realmente puede saber cuán apartada de él se encuentra.
Un ordenador instalado a bordo le ofrece acceso a información sobre los rasgos morfológicos de plantas, para ayudarle a determinar lo que es y no es cizaña. Una vez que es identificado un vegetal intruso, un brazo robótico en la parte frontal de la máquina emplea un dispositivo especial para acabar con el hierbajo.
Hay dos capas en dicho dispositivo. Una capa corta la cizaña, mientras la segunda capa aplica herbicida a los restos del vegetal, para impedir que vuelva a crecer.
"Este tipo de aplicación es sumamente eficaz, porque se aplica el herbicida directamente a la planta intrusa, en lugar de fumigar de manera uniforme todo un campo", explica Lei Tian, ingeniero agrícola en la Universidad de Illinois.
Con este nivel de precisión, el sistema brinda claros beneficios medioambientales. Además de reducir el uso del herbicida, la aplicación directa en la planta a eliminar evita que el producto químico se esparza fuera del blanco.
Hong Young Jeon y Nathanael Gingrich han trabajado firmemente en el diseño del sistema que corta al hierbajo y aplica el herbicida. Ellos también han montado el panel solar curvado que alimenta al robot.
Aunque el robot está equipado con sensores ultrasónicos que barren todo su entorno, los investigadores están intentando usar sólo la visión de la cámara para la navegación.
El robot tiene poco más de 60 centímetros de alto, 70 de ancho y casi 150 de largo. Puede circular a unos 5 kilómetros por hora y se mueve sobre ruedas.
Su ordenador de a bordo posee una unidad de disco duro de 80 gigabytes, y una conexión inalámbrica a Internet.
En la fase actual, es usado para combatir la infestación de maleza, pero, en el futuro, los investigadores esperan colocar diferentes sensores y cámaras en el brazo robótico que se usarían para juzgar propiedades de la tierra de cultivo o condiciones de la planta.