Modernizar sistemas energéticos para lograr mayor eficiencia de los combustibles
(NC&T) La investigación, que se lleva a cabo en el MIT, está aplicando nuevos materiales, nuevas tecnologías y nuevas ideas para mejorar radicalmente un viejo concepto, la conversión termo-fotovoltaica (TPV) de luz en electricidad. En lugar de usar el motor de un automóvil para hacer girar un generador o alternador, el nuevo sistema TPV quemaría un poco de combustible para crear una luz superbrillante. Los fotodiodos de alta eficiencia (que son similares a las células solares) recolectarían entonces esa energía y enviarían la electricidad resultante hacia varios sistemas eléctricos, electrónicos y de iluminación del automóvil.
El sistema basado en la luz no reemplazaría al motor del automóvil. Lo que haría sería proporcionar suficiente electricidad a sus subsistemas, consumiendo mucho menos combustible que el necesario para mantener funcionando a un pesado motor multicilindro, incluso a baja velocidad. Además, el sistema TPV no tendría ninguna parte móvil, por lo que no habría que gastar energía simplemente para mantener girando al motor.
"La novedad consiste en la oportunidad de crear un sistema de energía mucho más eficiente, usando nuevos materiales semiconductores y la ciencia de la fotónica", señala el profesor John Kassakian, director del Laboratorio para los Sistemas Electromagnéticos y Electrónicos (LEES), donde se lleva a cabo el trabajo. La idea es crear una luz intensa, iluminar con ella los nuevos tipos de fotodiodos para producir electricidad, y enviar cualquier exceso de luz hacia la fuente para ayudar a mantenerla resplandeciente y caliente. En teoría, según Kassakian, la eficiencia podría ser tan alta como el 40 ó el 50 por ciento.
En el corazón del sistema estaría un elemento cilíndrico grabado con diminutos nanoagujeros para permitir la emisión de luz muy intensa en las longitudes de onda seleccionadas, cuando se alcanzase una temperatura muy alta, quizás de unos 1.200 grados Celsius. Células especiales, sensibles a la luz, rodearían al elemento brillante, recogiendo la luz radiada. Un filtro muy especializado, interpuesto entre ambas partes del sistema, permitiría que la luz cuyas longitudes de onda fuesen las más útiles, lo atravesara, incidiendo en los fotodiodos, mientras que a la luz de las longitudes de onda menos útiles la reflejaría hacia el elemento calorífico, elevando su temperatura.
 | | John Kassakian junto a sus alumnos. (Foto: MIT) |
Junto a Kassakian, han trabajado David Perreault, Thomas Keim, Ivan Celnoavic y Natalija Jovanovic.
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