Ingeniería

Nariz electrónica podría significar el fin de las molestias causadas por vertederos


El aparato, desarrollado por científicos de la Universidad de Manchester, opera como una nariz electrónica, y podría ser la solución que buscan muchas comunidades y compañías de gestión de residuos, que habitualmente encuentran problemas con los malos olores y la polución aérea.

El 72 por ciento de los desechos domésticos producidos en Gran Bretaña se procesa en vertederos. Hay más de 4.000 sitios autorizados en el Reino Unido. El ochenta por ciento de la población vive dentro de un radio de 2 kilómetros en torno a alguna de tales instalaciones. Malos olores, así como gas metano, que contribuye al calentamiento global, se producen por descomposición de los desechos.

Actualmente no hay ningún instrumento lo bastante sensible y práctico para supervisar bajas concentraciones de olores y gases en estos sitios. Los gases y olores son analizados manualmente usando detectores portátiles y paneles de voluntarios a los que se les pide oler muestras de aire.

El nuevo aparato tiene cuatro sensores que analizan la composición de gases en el aire. Se aspira aire en el aparato a intervalos regulares y entonces se analiza. Se envía su perfil químico en tiempo real mediante un modem con sistema de posicionamiento global (GPS) incorporado a un ordenador remoto. Basándose en la concentración de varios agentes químicos, el sistema puede determinar si el gas metano o los hedores han alcanzado un nivel inaceptable. El aire es entonces filtrado antes de ser expelido de nuevo a la atmósfera.

El Profesor Krishna Persaud, que ha desarrollado el aparato, explica que los métodos actuales implican que los malos olores y los niveles de gas sean sólo supervisados una vez cada varios días. En ese lapso de tiempo, los hedores pueden surgir. Lo que este aparato ofrece es la capacidad de supervisar estos niveles en tiempo real, permitiendo a las compañías de procesamiento de desechos actuar antes de que los valores alcancen un nivel inaceptable.

Finalmente, este aparato tiene el potencial de crear un ambiente mucho más saludable, que beneficiará tanto a las comunidades locales como a las compañías de gestión de residuos, alertando a los técnicos sobre el incremento de los malos olores y permitiéndoles asegurar que las emisiones de metano permanezcan en un nivel seguro.

Desarrollado en colaboración con el Instituto de Investigación de Silsoe, el aparato ha sido ya probado con éxito en el Vertedero de Desechos de Brookhurst Wood, cercano al aeropuerto de Gatwick. Se han posicionado cinco de los aparatos alrededor del perímetro del lugar desde mayo del 2005. El Profesor Persaud también trabaja con una importante compañía de aguas del Reino Unido para supervisar agentes químicos y materiales extraños en el agua que es procesada por plantas de tratamiento.


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