El proyecto, financiado por la Diputación Foral de Gipuzkoa, consiste en lo siguiente: una bicicleta –cedida por ORBEA y adaptada para ayudar al pedaleo mediante un motor y una batería– a la que se sustituye la batería por una pila de combustible. Dicha pila sólo necesita para su funcionamiento el oxígeno del aire y el hidrógeno contenido en un depósito a presión.
La pila de combustible empleada es del tipo PEMFC (polymer electrolyte membrane fuel cell) o pila de combustible con membrana de electrolito polimérico. Esta tecnología es una de las de mayor proyección de futuro en este ámbito. La pila es el resultado del apilamiento de numerosas MEAs (membrane-electrode assembly) o ensamblaje membrana-electrodo, sistema que permite alcanzar valores de tensión aprovechables, ya que la tensión generada por cada MEA es inferior a 1 V.
Cada MEA está formada por un electrodo anódico, en el que las moléculas del hidrógeno se disocian en protones y en electrones. La membrana empleada permite el paso de los protones, pero no el de los electrones, forzando a éstos a recorrer un circuito eléctrico exterior constituido por el propio equipo que está siendo alimentado. Por último, en el electrodo catódico, los electrones se recombinan con el oxígeno del aire. Dicha recombinación produce agua. Se trata de una reacción electroquímica que no genera ningún residuo contaminante. No hay, por lo tanto, ninguna combustión.
El CIDETEC, Centro de Tecnologías Electroquímicas, trabaja activamente en el desarrollo de una tecnología propia de pilas de combustible que, en un futuro no muy lejano, permita alimentar coches, teléfonos móviles, estaciones de telecomunicaciones, etc.