Nuevo rotor molecular
El trabajo es obra de un equipo de expertos de la Universidad de Colorado en Boulder.
La molécula sintética dispone de un eje químico con dos "remos" pegados que llevan cargas eléctricas opuestas, y que está montado en paralelo a una superficie de oro. El Profesor Josef Michl del departamento de química y bioquímica de la citada universidad, y sus colegas, encontraron que el microscópico rotor (construido con sólo unos cientos de átomos) girará en una dirección deseada a una frecuencia seleccionada usando un campo eléctrico oscilatorio concentrado en una diminuta área sobre la molécula.
Tales rotores moleculares pueden funcionar algún día como máquinas nanotecnológicas y ser usados en sensores químicos, interruptores de teléfonos móviles, dispositivos de bombeo, o incluso gafas para bloquear rayos láser.
En marzo de 2004, el grupo de investigación dirigido por Michl dio a conocer la síntesis de estas moléculas y su montaje sobre una superficie de oro. Fue el primer rotor molecular artificial del mundo montado en una superficie, y giraba espontáneamente en direcciones aleatorias, a temperatura ambiente. El nuevo modelo simulado por ordenador indica que tales rotores pueden ser dispuestos para girar en una dirección deseada, a velocidades variables preestablecidas.
Basándose en ese modelo teórico, los investigadores creen que serán capaces de manipular la frecuencia de las revoluciones del rotor cambiando la fuerza del campo eléctrico externo.
En la simulación, los científicos pudieron hacer girar al nuevo rotor molecular a tres velocidades diferentes ajustando la fuerza del campo eléctrico a una frecuencia de oscilación dada. El comportamiento del rotor responde tanto al campo eléctrico impuesto como al frenado por fricción dentro del substrato de oro sobre el que el dispositivo está anclado, al igual que al movimiento térmico natural de las moléculas, conocido como Movimiento Browniano.
Los rotores moleculares diseñados y construidos por Michl y sus colegas son una consecuencia del "Molecular Tinkertoy Kit", que el grupo desarrolló en los años 90. Compuesto de varillas químicas y conectores decenas de miles de veces más pequeños que el grosor de un cabello humano, sus piezas, hechas principalmente de átomos de carbono, se han usado durante la última década para ensamblar diversas nanoestructuras simples.
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