Nano-recubrimiento para evitar que se empañe el cristal
El equipo, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha desarrollado un recubrimiento con un polímero especial, hecho de nanopartículas de sílice, capaz de crear superficies que nunca se empañen. La capa, transparente, puede aplicarse a gafas graduadas, lentes de cámaras fotográficas, gafas para esquiar, e incluso a los espejos del baño.
Se han desarrollado tecnologías antiempañamiento durante años, pero cada enfoque tiene sus desventajas. Algunas tiendas venden aerosoles especiales que ayudan a reducir el empañamiento en la parte interior de las ventanas del automóvil, pero los aerosoles deben ser vueltos a aplicar constantemente para que se mantenga su efecto. Los vidrios que contienen dióxido de titanio también parecen ser prometedores para reducir el empañamiento, pero el método sólo funciona en presencia de luz ultravioleta.
El nuevo recubrimiento tiene el potencial de proporcionar la primera solución permanente al problema de los cristales empañados. El recubrimiento permanece estable durante muy largos períodos de tiempo, no requiere luz para activarse, y se puede aplicar virtualmente a cualquier superficie. El vidrio recubierto parece más claro, y permite que pase más luz a través de él que en el vidrio no tratado, manteniendo la misma textura lisa.
El recubrimiento consiste en capas alternas de nanopartículas de sílice, que son básicamente diminutas partículas de vidrio, y un polímero llamado hidrocloruro de polialilamina, siendo ambos relativamente baratos de fabricar. El recubrimiento podría estar disponible en productos para el consumidor de aquí a dos o cinco años. También ha despertado interés en el ámbito militar, y por lo menos dos de los mayores fabricantes de automóviles ya han expresado su interés en usarlo.
Cuando los vidrios se empañan, lo que ocurre es que miles de diminutas gotas de agua se condensan en el cristal y en otras superficies. Las gotas esparcen la luz en patrones aleatorios, causando que las superficies translúcidas se tornen borrosas. Esto ocurre a menudo cuando una superficie fría de repente entra en contacto con aire caliente y húmedo.
El nuevo recubrimiento impide que este proceso ocurra, principalmente a través de su naturaleza súper-hidrófila, o afín al agua. Las nanopartículas del recubrimiento atraen con gran fuerza a las gotas de agua y las obligan a formar ángulos de contacto mucho más pequeños con la superficie. Como resultado, las gotas se aplanan y se unen en una lámina transparente y uniforme, en lugar de formar innumerables esferas individuales que esparcen la luz.
|