El calor dentro de automóviles aparcados
Según dicho estudio, llevado a cabo por expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, incluso en un día relativamente fresco la temperatura que se registra dentro de un automóvil estacionado puede elevarse rápidamente a niveles capaces de incidir de manera fatal en la vida de pasajeros humanos o animales, si el Sol incide de lleno sobre el vehículo. Los científicos confían en que mediante sus hallazgos se pueda erradicar la creencia errónea de que un coche aparcado puede ser un lugar apacible o seguro para un niño o una mascota bajo condiciones de clima templado.
"Hay incluso casos de niños que han llegado a fallecer en días con temperatura exterior tan discreta como 21 grados centígrados", destaca la investigadora principal del estudio, Catherine McLaren, instructora en Medicina de Urgencias.
Aunque investigaciones pasadas han documentado de manera amplia la subida de temperatura dentro de los automóviles en días extremadamente cálidos, ésta ha sido la primera vez que alguien ha evaluado ese fenómeno en días templados.
McLaren trabajó de manera conjunta con James Quinn, profesor de Medicina de Emergencias, y Jan Null, un meteorólogo certificado como consultor independiente, para medir el incremento de temperatura dentro de los automóviles estacionados en días soleados con temperaturas que se hallaban entre los 22 y los 35 grados. Según sus resultados, el interior de un coche a pleno sol puede subir en promedio unos 20 grados centígrados, en sólo una hora, con independencia de la temperatura externa, produciéndose el ochenta por ciento de este calentamiento dentro de la primera media hora.
"En un día fresco, uno no se siente acalorado, por lo que cree que todo se desenvolverá de manera acorde", explica Quinn. "Pero la temperatura ambiente del exterior no importa. Lo que cuenta es si está soleado o no". De igual modo que el Sol puede calentar un invernadero en invierno, también puede calentar el interior de un coche aparcado en un día fresco. En ambos casos, el Sol calienta una masa de aire encerrada detrás de cristales.
Null admite que, obviamente, cualquier usuario de automóviles sabe que la temperatura del interior de éstos sube cuando han estado aparcados durante horas a pleno sol, pero destaca que poca gente es consciente de lo muy deprisa que ello ocurre.
Los autores del presente estudio esperan que su trabajo ayude a concienciar a padres y demás personas vinculadas con el cuidado de los niños, sobre el riesgo de dejarlos allí encerrados. Lo mismo puede aplicarse a los animales de compañía, que a menudo son dejados por sus dueños dentro de los vehículos.
Lo más grave, destacan los investigadores, es que mucha gente que actúa de este modo no sólo no es consciente del peligro, sino que suele creer equivocadamente que está obrando del mejor modo. Las medidas preventivas que se adoptan para evitar el incremento de la temperatura, como conectar el aire acondicionado incluso antes de aparcar el vehículo, sólo retrasan ese aumento.
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