Nuevas fuentes de iluminación de estado sólido
(NC&T) De ello están convencidos E. Fred Schubert y Jong Kyu Kim del Instituto Politécnico Rensselaer. Su investigación, actualmente en marcha, busca transformar el alumbrado en "iluminación inteligente", con aplicaciones en campos tan diversos como la medicina, el transporte, las comunicaciones, la imagen y la agricultura. La posibilidad de controlar las propiedades básicas de la luz, incluyendo la distribución espectral de potencia, la polarización, y la temperatura del color, permitirá a las "fuentes de luz inteligente" ajustarse a requisitos y ambientes específicos, y llevar a cabo funciones completamente nuevas que no son posibles con la iluminación incandescente o fluorescente.
Por ejemplo, las "fuentes de luz inteligente" de estado sólido tienen el potencial de ajustar los ritmos circadianos humanos para adaptarlos a los horarios de trabajo cambiantes, permitir a un automóvil comunicarse imperceptiblemente con el automóvil que viaja detrás de él, o hacer crecer fresas económicamente fuera de estación en los climas norteños.
Las fuentes de iluminación de estado sólido como los diodos emisores de luz (LEDs) ya ofrecen claros ahorros de energía y beneficios medioambientales en comparación con las lámparas incandescentes o fluorescentes tradicionales. Los principios fundamentales de la física imponen límites más severos a la eficiencia de las luces incandescentes y fluorescentes que a la de las luces de estado sólido. En teoría, los dispositivos de estado sólido con materiales y diseños perfectos exigirían sólo 3 vatios para generar la luz obtenida de una bombilla incandescente de 60 vatios. En el futuro, el desarrollo de fuentes de estado sólido para reemplazar la iluminación tradicional reducirá el consumo de energía y la dependencia del petróleo, así como las emisiones de gases de efecto invernadero, el dióxido de azufre causante de las lluvias ácidas, y el mercurio.
Investigaciones recientes muestran que las células ganglionares del ojo humano, que se cree están involucradas en el ritmo circadiano humano (el ciclo diario de sueño-vigilia), son más receptivas a la luz en el rango espectral azul que se experimenta al mediodía bajo cielos claros. De acuerdo con la definición básica de la física, esta luz tiene una temperatura de color alta, mientras que la luz del atardecer tiene una temperatura de color mucho más baja. Una iluminación que tenga la posibilidad de ajustar la temperatura del color, podría beneficiar la salud humana, el humor, y la productividad.
La posibilidad de modular rápidamente las fuentes de luz basadas en LEDs, da a estas luces el potencial de detectar y transmitir información, parpadeando tan deprisa que el ojo humano no podría percibirla. Por ejemplo, las luces del freno de un auto podrían comunicar una maniobra de emergencia de frenado al automóvil siguiente con mayor rapidez que la capacidad humana de reaccionar ante el peligro.
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