Laboratorio miniaturizado permite análisis de saliva en vivo
(NC&T) Un equipo de científicos e ingenieros dirigidos por Daniel Malamud en la Universidad de Pensilvania ha desarrollado una potente manera de analizar muestras orales. Creen que su trabajo conducirá a un kit, lo bastante pequeño como para caber en un bolsillo, que podría detectar la exposición a una amplia variedad de substancias, desde estupefacientes hasta ántrax (carbunclo), bacterias comunes y diversos virus, con lo que se facilitaría la detección sobre el terreno y se aceleraría el tiempo de respuesta, algo crucial si se tuviera que emplear en una situación de emergencia con numerosas personas afectadas de manera simultánea.
Casi todo lo que ocurre en el cuerpo se revela de algún modo en los fluidos de la boca, tanto si se trata de saliva, como si provienen de la mucosa o la placa dental. Las muestras orales son ya un gran medio de detectar substancias, como drogas o alcohol, pero los científicos buscan métodos que detecten e identifiquen ADN o bacterias, que de otro modo requerirían un análisis de laboratorio. Malamud y sus colegas se esfuerzan para reproducir un laboratorio en un dispositivo tan pequeño que podría ser usado en cualquier entorno, produciendo resultados en menos de una hora.
Un gran adelanto fue realizado por el laboratorio de Haim Bau en la Facultad de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Pensilvania, al miniaturizar un sistema de PCR, la técnica que amplifica trazas de ADN o ARN a niveles detectables.
Normalmente, la PCR requiere de un termociclador, dispositivo del tamaño de una tostadora que calienta y enfría una muestra a través de una serie de reacciones. Bau y sus colaboradores pudieron duplicar el proceso completo en un circuito de sólo algunos centímetros de largo que realiza el proceso en una fracción del tiempo original.
En el dispositivo en el que Malamud y sus colegas están trabajando para detectar el HIV o la B. cereus, una muestra es tomada con una esponja pequeña. El usuario la introduciría en un dispositivo pequeño comprimiendo el contenido del mismo. El líquido entonces sería analizado a través de una serie de reacciones para determinar la presencia de anticuerpos, antígenos, ARN o ADN, que corresponden a bacterias o virus.
Este sistema sería muy ventajoso cuando las pruebas son necesarias in situ. Ese sería obviamente el caso en un incidente de bioterrorismo potencial o un accidente por exposición, pero también podría marcar la diferencia entre controlar o no la situación, en el consultorio o la sala de urgencias, donde se requiere saber lo antes posible la medicación que debe administrarse.
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