El ciclo geomórfico: Consiste en los sucesivos estados por los cuales evoluciona un paisaje. Las
distintas fases o estadios suelen denominarse con términos aplicados a los seres vivos; así, un paisaje
en la etapa de juventud es típicamente montañoso, de grandes desniveles, de vertientes escarpadas, y con
valles estrechos en forma de garganta. Un paisaje en la etapa de madurez sigue siendo montañoso, de
vertientes menos inclinadas, sus valles han desarrollado un lecho de inundación amplio y plano, y los
ríos ya no presentan saltos ni rápidos como en la etapa anterior. Un paisaje en la etapa de vejez se ha
rebajado intensamente, los ríos discurren por valles mucho más amplios y las antiguas montañas se han
convertido en colinas de poco desnivel; se dice entonces que un paisaje ha alcanzado el estadio de la
peniplanicie, es decir, un paisaje de topografía suavemente ondulada. La evolución de los paisajes es
compleja y una región determinada no necesariamente atraviesa por todas las etapas, ya que el ciclo puede
ser interrumpido por movimientos tectónicos. El ciclo completo requiere de varias decenas de millones de
años y las distintas etapas no son de igual duración.
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