Nueva explicación para el mecanismo de erupción del Stromboli
(NC&T) Comprender a fondo los procesos que causan erupciones volcánicas puede ayudar a los científicos a pronosticar cuán a menudo y con cuánta violencia entrará en erupción un volcán. Aunque los científicos tienen una idea general de cómo actúan estos procesos (el derretimiento del material debajo del volcán provoca que el magma líquido y los gases se abran paso hacia la superficie terrestre) las erupciones se suelen desencadenar con tan poca frecuencia, y a menudo con tan escasos síntomas previos de su inminencia, que puede ser difícil estudiar en detalle los procesos volcánicos.
Un volcán que los vulcanólogos creen comprender bastante bien es el Stromboli, en Italia, que ha estado entrando en erupción una vez cada varios minutos (entre 5 y 20) durante miles de años, arrojando ceniza y magma a varios metros de altura. En las últimas décadas, los científicos han empleado a menudo una teoría para explicar qué está causando que cantidades enormes de gas emanen tan frecuentemente en erupciones caracterizadas por grandes burbujas que se desplazan a través de cientos de metros de magma fundido antes de reventar en la superficie.
Pero podrían estar equivocados, según la nueva investigación de Jenny Suckale (del Departamento de Ciencias Terrestres, Atmosféricas y Planetarias, del MIT), quien ha desarrollado un sofisticado modelo informático para simular la circulación del magma del Stromboli.
Suckale sugiere que las supuestas burbujas de gas gigantes no pueden estar impulsando las erupciones del Stromboli porque tales burbujas no son compatibles con las leyes básicas de la dinámica de fluidos, la ciencia que estudia cómo se mueven los fluidos.
El volcán Stromboli. (Foto: U.S. Geological Survey)
En vez de burbujas grandes que revientan en la cima de la "chimenea" del Stromboli (el conducto que conecta la cámara de magma del volcán con la superficie terrestre), Suckale piensa que las erupciones son causadas por un tapón, parecido a una esponja, ubicado dentro del conducto. Ese tapón se comporta de modo parecido a como lo hace un corcho en una botella de champán, y se fractura una vez cada varios minutos como consecuencia de la presión creada por burbujas significativamente más pequeñas.