El papel de la atmósfera arcaica en la creación de menas de níquel
(NC&T) Estas antiguas menas brindan el 10 por ciento de la producción anual de níquel del mundo. Muchas de ellas se formaron entre dos mil y tres mil millones de años atrás, cuando brotó el magma caliente del fondo del océano. Sin embargo, los científicos han estado desconcertados sobre el origen de los ricos depósitos. Las menas de minerales requieren de azufre para formarse, pero se pensaba que ni el agua de mar ni el magma eran lo suficientemente ricos en ello para permitirlo.
Rumble, Bekker (ahora en la Universidad de Manitoba), y otros cuatro colegas usaron técnicas geoquímicas avanzadas para analizar muestras de rocas de los yacimientos más importantes de Australia y Canadá. Encontraron que para ayudar a producir los depósitos antiguos, los átomos de azufre hicieron un complicado viaje desde las erupciones volcánicas, a la atmósfera, al agua de mar, a las aguas termales en el fondo del océano y, finalmente, al magma fundido productor de la mena.
La evidencia clave vino de una forma de azufre conocida como azufre-33, un isótopo en el que los átomos contienen un neutrón más que el azufre "normal" (azufre-32).
Al vincular los minerales ricos en níquel con la atmósfera antigua, las anomalías en las muestras de roca responden a la cuestión, planteada desde hace mucho tiempo, de cuál fue la fuente del azufre en los minerales de la mena. Conocer esto ayudará a los geólogos a localizar nuevos yacimientos de mineral.