Dos terremotos del siglo XIX aún dejan sentir hoy sus réplicas
(NC&T) "Esto puede parecer extraño al principio", admite el autor principal del estudio, Seth Stein, geólogo de la Universidad del Noroeste. "En la falla de San Andrés en California, las réplicas sólo continúan durante unos 10 años. Pero en el centro del continente, persisten mucho más tiempo".
Tal como señala el geólogo Mian Liu, coautor del estudio y profesor en la Universidad de Misuri-Columbia, la explicación es que las réplicas se producen después de un gran terremoto debido a que el movimiento en la falla ha cambiado las fuerzas terrestres que actúan sobre la propia falla y sus alrededores. Las réplicas continúan hasta que la falla se recupera, lo cual toma mucho más tiempo en el centro de un continente.
Los dos lados de la falla de San Andrés se mueven una con respecto a la otra con una velocidad de aproximadamente 3,8 centímetros anuales, que puede considerarse muy rápida en la escala del tiempo geológico. Este movimiento "recarga" la falla de un modo que hace que las réplicas se supriman después de unos 10 años. Sin embargo, las fallas de Nueva Madrid se mueven más de 100 veces más despacio, por lo que lleva cientos de años mitigar los efectos estructurales de un gran terremoto.
Algunos geólogos ya sospechaban esto, porque muchos de los terremotos que hoy se desencadenan en la región central de Estados Unidos presentan patrones que se parecen mucho a los de las réplicas. Se manifiestan en las fallas que los expertos creen que causaron los grandes terremotos de 1811 y 1812, y han menguado con el paso del tiempo.