Las cuevas de Jenolan tienen 340 millones de años de antigüedad
(NC&T) En su estudio, los científicos del CSIRO, de la Universidad de Sydney y del Museo Australiano, en cooperación con el Consorcio para las Cuevas de Jenolan, han demostrado que esas cuevas calizas que atraen a miles de turistas cada año, datan de más de 340 millones de años atrás.
Hasta hace 20 años, la mayoría de los científicos pensaba que las Cuevas de Jenolan tenían sólo algunos miles de años de antigüedad. En 1999, los geólogos estimaron que las cuevas podrían tener entre 90 y 100 millones de años.
El Dr. Armstrong Osborne (de la Universidad de Sydney) sospechaba desde hace mucho tiempo que las cuevas eran más antiguas que lo estimado generalmente, pero se sorprendió al comprobar que su antigüedad se remonta al período Carbonífero (hace entre 290 y 354 millones de años).
Estas cuevas son centenares de millones de años más antiguas que cualquier otra cueva abierta en todo el mundo de la que se haya determinado su edad.
 | | La Cámara Persa en las cuevas de Jenolan. (Foto: CSIRO) |
Incluso en términos geológicos, 340 millones de años es un período de tiempo muy largo. Para ponerlo en su contexto, las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur empezaron a formarse hace 100 millones de años, los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, y la isla de Tasmania se unió al continente australiano hace solamente 10.000 años.
El estudio usó métodos de datación de arcilla que la División de Recursos Petroleros del CSIRO desarrolló para ayudar a las compañías de exploración a encontrar depósitos de petróleo. La técnica utilizada es una variante de la datación convencional por potasio-argón.
La edad de las cuevas fue determinada datando los minerales de arcilla que cristalizaron cuando entró en las cuevas la ceniza volcánica que ahora forma gran parte del barro del Templo de Baal y de las Cuevas de Oriente.
Horst Zwingmann, investigador de Recursos Petroleros del CSIRO, y sus colaboradores, consiguieron proporcionar evidencia de que las arcillas se formaron allí mismo, en las cuevas, y que las secciones regularmente visitadas por los turistas se formaron en el Carbonífero.
Este estudio demuestra cómo las técnicas desarrolladas para la industria también pueden usarse para resolver misterios geológicos más generales.
El Museo Australiano llevó a cabo los estudios iniciales usando la difracción de rayos X y examinando las imágenes en el microscopio electrónico para identificar los minerales en la arcilla y ver si sus propiedades eran apropiadas para la datación.
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