El efecto que sobre el calentamiento global tiene el gas fugado del suelo oceánico
(NC&T) Un hecho notable e inesperado que refuerza esta hipótesis se produjo cuando los buzos y los científicos de la Universidad de California en Santa Barbara (UCSB), observaron y filmaron en video un escape masivo de metano del suelo oceánico. Éste sucedió en un área de filtraciones de gas y petróleo, procedentes de pequeños volcanes del fondo oceánico del canal de Santa Barbara.
El metano atmosférico es por lo menos 20 veces más potente que el dióxido de carbono, en cuanto a efecto invernadero, y constituye el compuesto orgánico más abundante en la atmósfera.
"Otros han informado de este tipo de escapes de metano, pero nadie hasta ahora los ha verificado cuantitativamente", destaca Ira Leifer, autor principal del estudio e investigador del Instituto de Ciencias Marinas de la UCSB. "El nuestro es el primer conjunto de datos numéricos asociados con un escape gaseoso". Leifer estaba en un barco científico en la superficie, en el momento del escape.
Cuando se desencadena un escape súbito de este tipo, prácticamente todo el gas fugado va a parar a la atmósfera, a diferencia de la emisión de pequeñas burbujas desde el suelo oceánico, que suelen disolverse parcial o totalmente en el agua. El transporte de ese metano a la atmósfera afecta al clima. La fuga de metano que el equipo de la UCSB presenció alcanzó la superficie del mar desde 20 metros de profundidad en sólo siete segundos.
Para entender la importancia de este evento, los investigadores del equipo de la UCSB han recurrido a un cuidadoso modelo numérico de propagación de la burbuja. Con este modelo, han estimado la pérdida de metano en el océano durante el viaje ascendente de la burbuja.
Los resultados muestran que para este escape a poca profundidad, la pérdida habría sido aproximadamente del uno por ciento. Por tanto, virtualmente todo el metano, el 99 por ciento, fue trasladado a la atmósfera. Los científicos también han usado el modelo para estimar la pérdida de metano para una fuga de tamaño similar a una profundidad mucho mayor, 250 metros. De nuevo, los resultados del modelo muestran que casi todo el metano acabaría en la atmósfera.
Es probable que las temperaturas más cálidas del océano, debidas al actual cambio climático global, liberen el metano actualmente atrapado en los inmensos depósitos de hidrato de las plataformas continentales. En condiciones normales, el consumo de metano por los microbios en las profundidades del mar impide que el gas metano liberado por los hidratos alcance la superficie del océano y afecte a la atmósfera. Sin embargo, si el metano escapa en forma de una burbuja o columna masiva, como en el caso estudiado por los investigadores de la UCSB, entonces la mayor parte del metano podría llegar a la atmósfera.
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