El genoma marsupial revela entresijos evolutivos de los mamíferos
El trabajo ha sido efectuado por un equipo internacional dirigido por Kathy Belov, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Sydney. El estudio describe la evolución de un grupo importante de genes vinculados al sistema inmunológico, conocido como MHC, usando las secuencias disponibles del genoma de la zarigüeya gris de cola corta (Monodelphis domestica), un marsupial presente en América del Sur.
"Trazar el MHC de la zarigüeya nos ha permitido deducir cómo era el MHC de los mamíferos antiguos", explica Belov. "Pensamos que contuvo varios tipos diferentes de genes de la inmunidad en un solo complejo. Estos genes ya no se encuentran hoy en un único complejo en ningún animal viviente, sino que se distribuyen sobre varios cromosomas". Los investigadores se refieren a este complejo como el "Supercomplejo Inmune".
Belov y su equipo encontraron que mientras el tamaño y complejidad del MHC de la zarigüeya la aproximan más a los mamíferos placentarios, su organización es más parecida a la de los peces y pájaros. "Las pistas que encontramos estudiando diferentes genomas también nos ayudan a entender cómo evolucionó nuestro propio e intrincado sistema inmunológico a partir del sistema relativamente simple de los vertebrados inferiores como aves y peces", apunta Belov.
 | | Se ha estudiado el genoma de la zarigüeya gris. (Foto: Belov et al.) |
El interés en los genomas de los marsupiales y los monotremas viene de sus posiciones importantes en la evolución de los vertebrados. Los monotremas son mamíferos que ponen huevos, estando hoy representados tan sólo por el ornitorrinco y el equidna. Comparar los genes de los mamíferos placentarios, como humanos y ratones, no es muy eficaz porque sus genes pueden ser tan similares que es difícil señalar con precisión regiones que permanezcan inalteradas porque sirvan a un propósito particular. Por otra parte, la comparación de genomas muy distantemente relacionados, como el humano y el del pollo, puede ser difícil, porque las secuencias son demasiado diferentes.
"Los genomas de los marsupiales y los monotremas llenan esta brecha, ya que se alinean fácilmente con el genoma de los mamíferos placentarios y al mismo tiempo son lo bastante diferentes para mostrar con precisión regiones que tienen funciones importantes y que, por consiguiente, se han conservado durante largos períodos de tiempo. Los monotremas se separaron de otros mamíferos hace 210 millones de años, mientras que los marsupiales lo hicieron del grupo principal restante hace aproximadamente 180 millones de años".
Significativamente, los autores también encontraron evidencias que apoyan la idea de que existió una relación antigua entre el MHC y otro componente crítico del sistema inmunológico, el Complejo "Asesino" Natural (NKC) que contiene las posiciones de los receptores celulares NK. Estos "supercomplejos inmunes", que ya no existen en los genomas modernos, realizaron las funciones del MHC en los mamíferos ancestrales.
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