Evento de fusión masiva define la historia arcaica de la Tierra
(NC&T) Nuevas y precisas mediciones de una relación de isótopos de neodimio (Nd142/Nd144) guiaron a Maud Boyet y Rick Carlson, del Departamento de Magnetismo Terrestre de la Carnegie Institution, hasta su descubrimiento de que todas las rocas terrestres tienen un exceso de Nd142 en comparación con la cantidad que se esperaba.
Investigaciones anteriores sugerían que la Tierra se formó por la acreción de planetesimales, pequeños cuerpos fríos presentes en el primitivo sistema solar. La composición química de éstos se refleja ahora en los meteoritos rocosos llamados condritas. Los científicos esperaban que la Tierra tuviera una composición similar. Sin embargo, esta nueva investigación desafía a las conclusiones anteriores al mostrar que las rocas terrestres tienen exceso de Nd142, producto de la desintegración radiactiva del extinguido Sm146.
Una explicación posible de la diferencia en Nd142/Nd144 entre la Tierra y las condritas es que la composición promedio del planeta no es condrítica, pero ciertos argumentos hacen poco probable esta hipótesis. Más creíble resulta la explicación de que la porción de la Tierra involucrada en la creación de las rocas de la corteza estuvo químicamente diferenciada muy temprano en la historia terrestre; los resultados de Boyet y Carlson sugieren que dentro de los primeros 30 millones de años de existencia del planeta.
 | | Maud Boyet y Rick Carlson. (Foto: Carnegie I.) |
La evidencia concuerda con las observaciones de la Luna y Marte sobre la violenta etapa planetaria inicial, cuando las colisiones de planetesimales, liberación de calor por radiactividad, y la energía involucrada en la separación del núcleo metálico, debieron suministrar la energía suficiente para derretir el planeta. El enfriamiento y cristalización del planeta fundido resultó en su diferenciación química, por la separación dictada por las distintas densidades. Este proceso dejó a la mayor parte del manto terrestre similar en composición al actual manto superior del cual derivan las rocas volcánicas.
Debe haber entonces material de composición complementario al grueso del que forma el manto. Esta región complementaria, si la Tierra tiene una composición promedio condrítica, debe estar enriquecida con potasio, uranio y torio, elementos que han generado la mayor parte del calor en el interior del planeta durante su vida. Más aún, esta reserva complementaria del manto debe estar a mucha profundidad, porque ningún magma expulsado a la superficie la ha evidenciado. Boyet y Carlson sugieren que esta región coincide con la llamada capa D", mapeada sísmicamente en la base el manto, justo encima del núcleo.
Los científicos postulan que la diferenciación temprana de la Tierra y la capa profunda producto de este proceso, pueden ser la razón de que el planeta todavía tenga su campo magnético.
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