Geología

Erupciones volcánicas muy calientes pueden enfriar la Tierra


(NC&T) Vincent Gauci y sus colegas Nancy Dise y Steve Blake, de la Open University, simularon la lluvia ácida volcánica de una de las mayores erupciones de la historia en Europa, la del volcán Laki, de Islandia, en 1783, que causó extensos daños en cosechas de amplias zonas del continente, con el resultado de severas hambrunas con víctimas mortales.

Los científicos saben que las partículas volcánicas en el aire reflejan los rayos solares al espacio y también crean más nubes que tienen el mismo efecto. Todo esto ayuda a enfriar el planeta durante un año o dos. Los estudios muestran que las erupciones tienen otro efecto más indirecto: el ácido sulfúrico resultante del volcán ayuda a reducir biológicamente una fuente importante de gases de invernadero. En su manifestación más extrema, este efecto puede provocar un enfriamiento significativo durante diez o más años.

La cantidad de dióxido de azufre arrojado por el Laki en nueve meses fue diez veces superior que la cantidad proveniente de la industria europea actual en un año. Los investigadores también hallaron que dichas erupciones crean un campo de batalla microbiano en los humedales, donde las bacterias sulfato-reductoras inhiben a los microbios que normalmente producen metano, poderoso gas invernadero.

Los investigadores hicieron la simulación en turberas de Moray, al nordeste de Escocia, un área que fue afectada por la erupción del Laki, y encontraron que las emisiones reducidas de metano duran varios años después del fin de la lluvia ácida. Sus cálculos muestran que se requerirían muchos años para que las emisiones se recuperasen, un tiempo muy superior al contemplado en los actuales modelos teóricos desarrollados a partir de lo que conocemos sobre el impacto de los volcanes en la atmósfera.

Los científicos ahora piensan que los volcanes pueden ejercer en la atmósfera de la Tierra una influencia más poderosa de lo imaginado. Podrían ser incluso un regulador más importante de los gases de invernadero de los humedales que las fuentes industriales modernas de lluvia ácida. Los ecosistemas pantanosos son la fuente más grande de metano, y en su mayoría están localizados en regiones del mundo lejos de la industria.

Hubo un período en la prehistoria de la Tierra durante el cual este efecto pudo producir cambios climáticos importantes. Esta interacción pudo haber sido particularmente decisiva hace 50 millones de años, cuando el clima cálido de invernadero se debía, en gran parte, al metano de los extensos humedales que cubrían la Tierra. Durante esa época, grandes erupciones volcánicas pudieron ser los agentes del rápido cambio climático.


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