Nuevo avance en la prevención de huracanes
(NC&T) El modelo, preparado en el University College London (UCL), permitirá al gobierno, al público, a los cuerpos de planificación de emergencias y a compañías aseguradoras con intereses en Estados Unidos, recibir advertencias, a comienzos de agosto, sobre la probabilidad de daños elevados o bajos por huracanes durante la época de mayor riesgo de éstos, de agosto a octubre.
Este logro científico ofrece un gran potencial para reducir de modo significativo el riesgo financiero y la incertidumbre asociada con cada estación de huracanes.
El modelo, desarrollado por Mark Saunders y Adan Lea del Centro Benfield de Investigación de Riesgos y del Proyecto de Riesgo por Tormentas Tropicales, del UCL, usa las anomalías en patrones del viento de seis regiones en América del Norte y los sectores orientales de los océanos Pacífico y Atlántico Norte durante julio, para predecir la fuerza del viento de los huracanes que afectarán a Estados Unidos durante su estación principal. Las citadas anomalías en vientos se registran a alturas entre los 750 y los 7.500 metros sobre el nivel del mar, y exhiben una relación consistente y significativa con la fuerza de los huracanes que tocan tierra en Estados Unidos durante la estación siguiente. Las anomalías del viento en estas regiones son indicativas de pautas de la circulación atmosférica que favorecen o dificultan que los huracanes en evolución alcancen las costas estadounidenses.
 | | El huracán Iván, sobre el Caribe, el 9 de septiembre de 2004 (Foto: NOAA) |
La alta variabilidad interanual en el número de huracanes que tocan tierra en Estados Unidos implica que unas previsiones estacionales de actividad con altos porcentajes de acierto beneficiarían a la población y a un amplio abanico de autoridades encargadas de tomar decisiones. Los huracanes afectan a Florida, el litoral oriental y la costa del Golfo de México, siendo el desastre natural más costoso para ese país.
El modelo informático evaluó correctamente si las pérdidas materiales estarían por encima o por debajo de la media en el 74% de los años entre 1950 y 2003. También se comportó bien en tiempo real durante 2004, cuando predijo la fuerza del viento al azotar la costa. Compañías aseguradoras y otras entidades y personas habrían reducido sus pérdidas en el 2004 actuando sobre la base del pronóstico.
Durante más de dos décadas, los científicos han intentado, con éxito limitado, suministrar predicciones estacionales de la actividad de huracanes que alcancen la costa de Estados Unidos. Este estudio es el primero en ofrecer precisión suficiente en la previsión como para que sea de utilidad práctica, y los métodos desarrollados para el mismo sirven también para hacer predicciones similares sobre tormentas tropicales en otras partes del mundo.
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