Detectando indicios de materia misteriosa
Daniel Cebra, profesor de física en la Universidad de California en Davis, es uno de los 543 colaboradores en la investigación. Su papel principal fue construir los aparatos electrónicos de escucha que recolectan información sobre las colisiones, un trabajo que ha comparado al de mantener en funcionamiento 120.000 sistemas estereofónicos.
"Usando esos detectores, buscamos indicios de lo que pasó durante la colisión para intentar determinar a qué se parece el plasma de quarks-gluones", explica. "Hemos estado tratando de deshacer neutrones y protones, los bloques de construcción de los núcleos atómicos, en sus quarks y gluones constituyentes. Para lograrlo, tuvimos que disponer de muchísimo calor, presión y energía, todo localizado en un espacio ínfimo".
Los científicos produjeron las condiciones adecuadas con colisiones frontales entre núcleos de átomos de oro. El plasma de quarks-gluones resultante duró un tiempo sumamente corto, menos de 10(-20) segundos. Pero la colisión dejó rastros que los científicos podían medir.
Se esperaba que el plasma de quarks-gluones se comportara como un gas, pero los datos muestran una sustancia más parecida a un líquido. Se le puede comprimir mucho menos de lo esperado, lo que significa que podría ser capaz de dar soporte a los núcleos de estrellas muy densas.
 | | La colisión de núcleos de átomos de oro produce un torrente de partículas subatómicas. (Foto: Brookhaven National Laboratory/STAR Collaboration ) |
Si una estrella de neutrones se hace lo suficientemente grande y densa, podría pasar por una fase quark, o colapsar directamente en un agujero negro. Para dar soporte a una estrella de quarks, el plasma de quarks-gluones requeriría rigidez. Los investigadores creen posible que existan tales estrellas de quarks, pero admiten que serán difíciles de estudiar. Si existen, estarán tremendamente lejos.
El proyecto está liderado por el Laboratorio Nacional de Brookhaven y el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, con colaboradores de 52 instituciones en el ámbito mundial. El trabajo se hizo en el Acelerador de Colisiones de Iones Pesados Relativistas, del Laboratorio Nacional de Brookhaven.
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