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Microhilos ¿sustitutos del CD-ROM?

(NC&T/Elhuyar Fundazioa) De 3 a 5 veces más pequeños que un pelo humano estos pequeños hilos se crearon en la antigua Unión Soviética con fines militares, pero hace tiempo que la comunidad científica los estudia para otros usos, también en la UPV (Universidad del País Vasco).

Los microhilos poseen un cuerpo metálico y una piel de cristal; es decir, poseen un recubrimiento vítreo. Al ser tan fino el microhilo es totalmente flexible.

El cuerpo del microhilo está compuesto por una aleación ferromagnética, que varía dependiendo de los metales utilizados en la aleación y de la geometría final del hilo. Por lo tanto, conjugando estos dos factores la gama de microhilos que se puede obtener es muy amplia. Pero hay una cualidad que todos ellos comparten: tienen propiedades magnéticas. Son exactamente esas propiedades magnéticas y su escaso tamaño los que los hacen tan estimados.

Entre todas las aplicaciones posibles el equipo de investigadores de la UPV ha puesto en marcha un proyecto para utilizar los microhilos como soporte para guardar información. Los microhilos se convertirían en diminutos sustitutos del CD-ROM, dado que en éstos la información puede ser grabada magnéticamente.

Para ello los investigadores se basarán en una propiedad magnética presente en ciertos microhilos: la biestabilidad magnética asociada a una estructura de dominios circular tipo "bamboo". Esta estructura presenta orientaciones de la imanación positiva y negativa en la superficie del microhilo cuando éste se somete a un campo magnético, es decir, el microhilo se imanta. Por consiguiente, la orientación de la imanación en la superficie puede ser interpretada como el 1 y el 0 de un sistema digital.

Teniendo en cuenta esta propiedad, para crear el sustituto del CD-ROM hay que dividir el microhilo a lo largo de toda su longitud. Por supuesto, no se puede seccionar el microhilo, las divisiones se hacen internamente mediante un proceso de anisotropía.

Los investigadores calculan que en un microhilo de 10 cm de largo se pueden realizar 10 millones de divisiones o celdas y en cada una de ellas se guardaría un bit. Para guardar el bit, cada una de esas celdas se imantará en un sentido o en otro.

Una vez que se ha grabado la información, hay que desarrollar un sistema para poder leerla. Pero la lectura no es inmediata. La respuesta inicial de la lectura será una señal eléctrica que deberá amplificarse y procesarse adecuadamente para acceder a la verdadera información.

Esos son los objetivos marcados en este proyecto pero, por supuesto, no será fácil conseguirlos. Las mayores dificultades están, al parecer, en la lectura de la información; es decir, en conseguir la señal eléctrica adecuada para convertirla posteriormente en una señal digital.




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