El sonar sólo causa daños leves en la trucha arco iris
(NC&T) El equipo de investigación de la Universidad de Maryland, dirigido por Arthur N. Popper, profesor de biología, experto en audición ictícola, y Michele Halvorsen, encontró que la exposición al sonar de alta intensidad y baja frecuencia no mató a las truchas arco iris usadas en el experimento. Sólo produjo una disminución pequeña y probablemente temporal de su sensibilidad auditiva.
Existe el temor de que los sonidos de origen humano (antropogénicos) produzcan efectos dañinos en la vida marina. El interés por averiguar el alcance de esta amenaza se ha enfocado principalmente en mamíferos marinos, como delfines y ballenas, pero no en peces, a los que podría producir estrés, daños en órganos, y lesiones en los sistemas circulatorio y nervioso. Por eso, el nuevo estudio resulta un esperado paso pionero al respecto. Los efectos que a largo plazo pueden sufrir los peces por culpa de la contaminación acústica humana del mar, pueden alterar patrones de alimentación y de reproducción, afectando ello a toda la población ictícola de maneras muy preocupantes.
En el limitado número de investigaciones que se han realizado hasta ahora sobre los efectos de la contaminación acústica antropogénica en la audición y comportamiento ícticos, Popper y otros científicos han descubierto que la exposición a ciertos sonidos intensos puede tener efectos muy variados, desde resultar inocua, hasta provocar una gama de problemas que van desde pérdida temporal de la audición, pasando por lesiones duraderas en las células ciliadas del oído interno de los peces. Sin embargo, no es posible extrapolar a otras especies los efectos experimentados por una. En otras palabras, que las truchas arco iris sufran daños leves no garantiza que otras especies no sufran lesiones graves.
El estudio, financiado por la marina estadounidense, buscaba determinar el efecto que produce el sonar de baja frecuencia en los peces que se cruzan a corta distancia con buques que poseen ese equipamiento. El sonar utilizado para los experimentos fue el sistema SURTASS de sonar LFA, que usa frecuencias de 100 a 500 hercios, el rango de mejor audición de muchos peces.
 | | En este tanque experimental se colocaron varias truchas arco iris para las pruebas. (Foto: U. Maryland) |
Los experimentos se realizaron en las instalaciones del centro de pruebas de sonar que la marina estadounidense tiene en el lago Seneca, Nueva York. Se escogió a la trucha arco iris, porque su estructura auditiva es muy similar a la de ciertas especies de salmónidos de la costa oeste, y en cambio no está en peligro como por desgracia sí lo están éstas.
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